Bitcoin entra en bear market: el oro lo veía venir
El 6 de octubre de 2025, con Bitcoin marcando máximos históricos, las medias móviles del cruce entre bitcoin y oro giraron a la baja. Para una parte del análisis técnico, esa fue la señal de que el mercado bajista había empezado, aunque el precio nominal aún no lo reflejara. La gráfica que enfrenta ambas cosas no miente: cuando el oro manda, el bitcoin obedece.
La señal del cruce: por qué el oro es el reloj del bitcoin
El ratio BTC/XAU, cuántas onzas de oro vale un bitcoin, es uno de los indicadores macro más fiables del ciclo cripto. En el máximo del bull run de 2025, cada bitcoin llegó a cambiarse por casi 37 onzas; en el momento de este análisis, apenas valía 17. Una caída de más del 50% en el par, con las medias móviles semanales giradas, dibuja un bear market aunque el precio en dólares aún cotice cerca de sus techos.
Hay quien niega que ambos activos compitan. El oro puede volar sin que el bitcoin caiga, argumentan. Cierto: no es un juego de suma cero. Pero el cruce sirve para medir timing, no para establecer rivalidad. La rotación entre ambos es una estrategia clásica para esquivar al papel moneda, y en este ciclo el gráfico está cantando que toca refugio.
El ciclo de 1.064 días: la historia pesa
Los ciclos se repiten con una precisión inquietante: 1.064 días del mínimo al máximo en tres ocasiones consecutivas, y 364 días de techo a suelo en los dos bears anteriores. El ATL de 2022 hasta el ATH de octubre de 2025 volvió a cumplir el patrón exacto. A partir de ahí, la proyección natural lleva a mínimos hacia octubre-noviembre, con un verano de corrección. El analista Benjamin Cowen, consultado sobre el momento, confirmó el cambio de fase: espera un rebote a la media de 200 sesiones, alrededor de 109.000 dólares, y un descenso posterior hasta la zona de 60.000-70.000.
¿Hasta dónde puede caer? Los escenarios sobre la mesa
Los objetivos bajistas no son únicos: desde los 60.000 como soporte inmediato hasta 48.000 e incluso 45.000 si el patrón se alarga. El par PAXG/BTC, la versión tokenizada del oro, dibuja un GAP que tarde o temprano debería cerrarse en 10,35 dólares, un movimiento que implica una apreciación del oro del 34% frente a bitcoin. Eso no significa que el bitcoin vaya a cero; significa que el metal precioso tiene más recorrido en este tramo del ciclo.
La discusión de fondo tampoco es nueva: el bitcoin no es un valor refugio, por mucho que se empeñen algunos. Está ligado a la liquidez de Wall Street y al apetito de riesgo desde 2017; el oro es el activo al que se corre cuando esa liquidez se seca. Esta vez la caída no vino precedida de cisnes negros, sino de tipos de la Fed y aranceles. Eso la hace más lenta, pero no más amable.
El análisis se atasca en una pregunta: el oro puede hacer doble techo en los 5.600 dólares y liberar al bitcoin, o seguir escalando mientras las criptos corrigen. Mientras esa disyuntiva no se resuelva, el cruce manda. Y el cruce, ahora mismo, es bajista.