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Una publicación en X asegura que Bangladesh planea enviar 6 millones de trabajadores a Japón. No hay confirmación oficial de esa cifra, que equivale a más del triple de la población extranjera que vive hoy en Japón. La publicación que ha corrido por X es contundente: **Bangladesh** habría anunciado su intención de enviar **6 millones** de trabajadores a **Japón**.
Una publicación en X asegura que Bangladesh planea enviar 6 millones de trabajadores a Japón. No hay confirmación oficial de esa cifra, que equivale a más del triple de la población extranjera que vive hoy en Japón.
La publicación que ha corrido por X es contundente: Bangladesh habría anunciado su intención de enviar 6 millones de trabajadores a Japón. Sin fecha, sin organismo responsable, sin acuerdo firmado. Solo el número, repetido en mayúsculas para que no se escape.
El problema es que esa cifra no encaja con nada de lo que se sabe. Japón cerró 2023 con unos 3,4 millones de residentes extranjeros, según datos oficiales. Enviar 6 millones de golpe multiplicaría esa cifra por casi dos. No es un acuerdo migratorio: es un traslado de población.
Bangladesh lleva años firmando memorandos de entendimiento con países que necesitan mano de obra. Con Japón existe un programa de trabajadores cualificados desde 2019, dentro de la figura del *tokutei ginou*. Los flujos reales, sin embargo, se cuentan en miles, no en millones.
Japón tiene una población extranjera que ronda el 3% del total. La política migratoria sigue siendo restrictiva, aunque se ha abierto a trabajadores en sectores como construcción, agricultura y cuidados. Un anuncio de 6 millones de personas no se tramita por tuit.
La cifra circula porque toca una fibra sensible: la presión migratoria y el envejecimiento de la población japonesa. Japón tiene una de las tasas de natalidad más bajas del mundo y necesita trabajadores. Bangladesh tiene una población joven y una diáspora activa.
Que un número así se viralice sin fuente dice mucho de cómo se difunde la información económica en redes. No hace falta un acuerdo real: basta con que la cifra sea lo bastante grande para que nadie la verifique antes de compartirla.
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