conconde
Madmaxista
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Parece ser que el diccionario de la R.A.E define etnianear como:
1. intr. Halagar con etnianería, para conseguir lo que se desea.
2. intr. Tratar de engañar en las compras y ventas.
No voy a crear cátedra si es intolerante o no el vocablo, aunque a mi modo de ver SI lo es.
Sin embargo yo en ocasiones voy a mercadillos populares en los que la mayor parte de la mercadería la ofrecen etnianos y es habitual en ellos realizar el regateo jugando con el precio, el numero de unidades que uno está dispuesto a comprar y si uno es cliente habitual o no.
Viene esto a cuento de las argucias y triquiñuelas que uno debe realizar para conseguir el 6% TAE ING o lo mismo referido a cualquier otro banco con el fin de apurar unas decimas a las cuales tenemos derecho. Viene esto a cuento de esas mismas prácticas y amagos que son necesarias para conseguir un telefono gratis de nuestro operador de telefonía movil, una rebaja en cuota de nuestra compañia de telefonia o de nuestro proveedor de satélite.
Uno ya sabe que a ninguna de estas empresas les une un lazo afectivo con nosotros mismos. Si así fuera estas mismas empresas aplicarían automáticamente el Plan Descuento X% o la Tarifa MAXI-X porque según sus datos ya sabrían que es el más adecuado para economizar nuestras facturas. En vez de ello nos hacen estudiar un monton de ofertas con la sana intención de que sólo aquellos que disponen de mucho tiempo y empeño consigan realizar un estudio sobre las ofertas en el mercado antes de tomar una decisión. El resto de los clientes se quedan con la idea de que "todas las operadoras son iguales" o "al final lo que no te quitan de un lado te lo quitan de otro". Es la maniobra de la confusión y el usar de estas prácticas con el fin de engañar no pude tener otro nombre que etnianear. Creo que esto les quita categoría como personas o como empresas. Uno, inocente que es, suponía que en el Corte Ingles no se regatea y extrapolaba que no se regateaba con la gente que llevaba corbata. Creo que debo rectificar e indicar que precisamente con la gente que lleve corbata es con quien más se debe regatear.
Conozco gente que tratan a los empleados de banco con un respeto casi similar al que ofrecen a su médico, pero absolutamente diferente al que mantienen con la señora panadera, la carnicera, el frutero o el etniano del mercadillo. Sin embargo todos ellos no son otra cosa que comerciantes y por ello se merecen el mismo trato (y diría el mismo sueldo). Sarracena creo que hay mucho más que reprochar al comportamiento del bancario que a sus colegas de mercado.
Uno sabe que en los mercadillos con los etnianos, en Jovenlandia, en Bali, en Tailandia o en las Chimbambas es habitual el regateo. En ocasiones me ha dado pena el apurar demasiado el regateo y quizá estar privando a los comerciantes de un margen decoroso, pero he llegado a la conclusión de que realmente la última palabra para realizar una transacción la tienen ellos, y realmente nunca aceptarán una oferta económica que no les sea ventajosa.
Sin embargo en el caso de los etnianos de los bancos, estos no me dan pena y prefiero que el último euro me lo quede yo. Y que me perdonen los etnianos de verdad.
Conde de Montecristo
1. intr. Halagar con etnianería, para conseguir lo que se desea.
2. intr. Tratar de engañar en las compras y ventas.
No voy a crear cátedra si es intolerante o no el vocablo, aunque a mi modo de ver SI lo es.
Sin embargo yo en ocasiones voy a mercadillos populares en los que la mayor parte de la mercadería la ofrecen etnianos y es habitual en ellos realizar el regateo jugando con el precio, el numero de unidades que uno está dispuesto a comprar y si uno es cliente habitual o no.
Viene esto a cuento de las argucias y triquiñuelas que uno debe realizar para conseguir el 6% TAE ING o lo mismo referido a cualquier otro banco con el fin de apurar unas decimas a las cuales tenemos derecho. Viene esto a cuento de esas mismas prácticas y amagos que son necesarias para conseguir un telefono gratis de nuestro operador de telefonía movil, una rebaja en cuota de nuestra compañia de telefonia o de nuestro proveedor de satélite.
Uno ya sabe que a ninguna de estas empresas les une un lazo afectivo con nosotros mismos. Si así fuera estas mismas empresas aplicarían automáticamente el Plan Descuento X% o la Tarifa MAXI-X porque según sus datos ya sabrían que es el más adecuado para economizar nuestras facturas. En vez de ello nos hacen estudiar un monton de ofertas con la sana intención de que sólo aquellos que disponen de mucho tiempo y empeño consigan realizar un estudio sobre las ofertas en el mercado antes de tomar una decisión. El resto de los clientes se quedan con la idea de que "todas las operadoras son iguales" o "al final lo que no te quitan de un lado te lo quitan de otro". Es la maniobra de la confusión y el usar de estas prácticas con el fin de engañar no pude tener otro nombre que etnianear. Creo que esto les quita categoría como personas o como empresas. Uno, inocente que es, suponía que en el Corte Ingles no se regatea y extrapolaba que no se regateaba con la gente que llevaba corbata. Creo que debo rectificar e indicar que precisamente con la gente que lleve corbata es con quien más se debe regatear.
Conozco gente que tratan a los empleados de banco con un respeto casi similar al que ofrecen a su médico, pero absolutamente diferente al que mantienen con la señora panadera, la carnicera, el frutero o el etniano del mercadillo. Sin embargo todos ellos no son otra cosa que comerciantes y por ello se merecen el mismo trato (y diría el mismo sueldo). Sarracena creo que hay mucho más que reprochar al comportamiento del bancario que a sus colegas de mercado.
Uno sabe que en los mercadillos con los etnianos, en Jovenlandia, en Bali, en Tailandia o en las Chimbambas es habitual el regateo. En ocasiones me ha dado pena el apurar demasiado el regateo y quizá estar privando a los comerciantes de un margen decoroso, pero he llegado a la conclusión de que realmente la última palabra para realizar una transacción la tienen ellos, y realmente nunca aceptarán una oferta económica que no les sea ventajosa.
Sin embargo en el caso de los etnianos de los bancos, estos no me dan pena y prefiero que el último euro me lo quede yo. Y que me perdonen los etnianos de verdad.
Conde de Montecristo
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