700 ml de whisky con rivotril: el peligroso cóctel de un deportista
Un usuario relata en primera persona cómo ingirió 700 ml de whisky Green Label junto con 2 mg de Rivotril y pregabalina. El contexto: al día siguiente tenía que remar, actividad deportiva de alta exigencia. La combinación de alcohol y benzodiacepinas es especialmente peligrosa porque ambos deprimen el sistema nervioso central. Puede provocar somnolencia extrema, dificultad respiratoria e incluso coma. La dosis de whisky supera con creces el límite recomendado de consumo seguro, y la adición de un antiepiléptico como la pregabalina multiplica los riesgos.
Otro participante en la conversación le advierte que no es "ir al loro, es ir al otro barrio", señalando la gravedad de la mezcla. El afectado, aparentemente consciente del problema, menciona una posible recaída y que al día siguiente remará con resaca. La anécdota ilustra un comportamiento de alto riesgo que, por desgracia, no es infrecuente entre deportistas que buscan evadirse del estrés.
Los especialistas recuerdan que la mezcla de alcohol con fármacos como el Rivotril (clonazepam) puede tener consecuencias fatales incluso con cantidades moderadas. En este caso, la cantidad de alcohol consumida (casi una botella entera) y la presencia de pregabalina sitúan al individuo en una situación de riesgo vital. Por suerte, el usuario pudo escribir después, pero la suerte no siempre acompaña.