LinkedIn: el cartelito verde que te convierte en producto en liquidación
Quien ha decidido colocar el anillo verde de #OpenToWork en su perfil de LinkedIn puede estar cometiendo un error estratégico de libro. Según confesiones de profesionales de Recursos Humanos, esa etiqueta convierte al candidato en un artículo de saldo: nadie lo quiere y todos huelen la necesidad. Lejos de abrir puertas, la función que diseñó la red social para facilitar la búsqueda de empleo se ha convertido en una señal de alarma para los reclutadores.
El estigma del que busca trabajo abiertamente
La lógica interna de RRHH es cruel pero sencilla: una persona en paro que proclama su disponibilidad pierde poder de negociación. Las empresas prefieren trabajadores que ya están ocupados, aunque no sean necesariamente mejores. En el argot del sector, quien lleva el cartelito verde es un «producto en liquidación»: se pone a la venta con descuento para ver si alguien lo quita del medio. Esta percepción, alimentada por décadas de cultura corporativa, hace que muchos reclutadores ni siquiera miren el perfil. Prefieren cazar talento entre los que no lo están buscando activamente.
Contra el relato: ¿es mejor ocultar el paro?
No todos comparten la visión del departamento de selección. Quienes defienden el badge argumentan que la transparencia ahorra tiempo y que una empresa que descarte a un candidato solo por su estado laboral tampoco es un destino deseable. Además, ocultar el desempleo puede generar incomodidad durante la entrevista. Sin embargo, un análisis de mercado laboral sugiere que, al menos en sectores saturados, el cartelito verde reduce las posibilidades de ser contactado. Algunos usuarios de la red confirman que lo retiraron y notaron un aumento de propuestas.
RRHH, el departamento que todos critican
El debate va más allá del badge. El papel de los departamentos de Recursos Humanos es puesto en cuestión de forma recurrente. Se les acusa de estar integrados por profesionales sin conocimiento real del negocio, que aplican filtros superficiales y justifican sueldos con procesos vacíos. La frase «Recursos Humanos» ya anticipa la cosificación del trabajador. Mientras tanto, la inteligencia artificial avanza: algunos pronostican que en pocos años los algoritmos reemplazarán a buena parte de este colectivo. Y entonces, quizá, quienes ahora desdeñan el cartelito verde serán los primeros en tener que ponérselo.