Arabia Saudí cierra el grifo a Europa: 3-5 semanas sin el oleoducto Este-Oeste
Las imágenes de las estaciones de bombeo del oleoducto Este-Oeste, reventadas tras un ataque con drones, son el punto de partida. Arabia Saudí ha anunciado que no entregará crudo a las refinerías europeas el próximo mes. La infraestructura, operada por Aramco y con capacidad para mover 7 millones de barriles diarios, queda fuera de servicio entre tres y cinco semanas. Del titular catastrofista se pasó en horas a la aritmética, y la aritmética no da para tanto como algunos auguran. Pero tampoco para encogerse de hombros.
¿Cuánto petróleo saudí importa realmente España?
Arabia Saudí aporta alrededor del 6% del crudo que compra Europa y en torno al 5% del que importa España. La dependencia española de ese origen es marginal: cerca del 98% del petróleo que consume el país llega de Estados Unidos, Brasil, México y Nigeria. Sobre el papel, un corte de un mes no vacía ningún depósito ni obliga a restricciones de circulación.
El detalle incómodo está en otro sitio. El crudo ruso que Europa sigue adquiriendo vía intermediarios —refinado en India y revendido— supone apenas un 2% de sus importaciones. Y esa es precisamente la clave del asunto: los porcentajes explican de dónde bebe cada país, no a qué precio bebe.
¿Por qué subiría el diésel si España tiene refinerías de sobra?
Aquí está el matiz que se escapa en los titulares. No todo el petróleo sirve para todo: el crudo estadounidense rinde bien en gasolina, pero no en gasóleo. España cuenta con capacidad de refino suficiente para producir diésel y queroseno, y aun así el precio lo fija el mercado global, donde hay más escasez de diésel que de gasolina. Cuando un proveedor grande sale de la ecuación, el hueco se reparte entre todos los compradores y el encarecimiento se contagia.
De ahí el disparate de las previsiones de tres euros por litro: circulan como certeza lo que es escenario extremo. La subida es plausible; el apocalipsis requiere varios fallos encadenados.
El escudo social y el impuesto que nadie quiere soltar
La respuesta política que se baraja en España pasa por desplegar el llamado escudo social, la fórmula con la que el Gobierno compensa repuntes de precios energéticos. El problema, señalan quienes dudan de ella, es que para activarla habría que tocar la fiscalidad de los hidrocarburos, que sostiene una parte nada desdeñable de la recaudación. Nadie da por hecho ese movimiento.
La discusión de fondo es geopolítica: hay quien sostiene que el verdadero damnificado de la puja energética es Europa, mientras Estados Unidos, ya primer proveedor, se colocaría en posición ventajosa. Con el barril por encima de los 100 dólares, Arabia Saudí —con su deuda y su gasto comprometido— también tiene incentivos propios para que el precio no baje.
Cuándo vuelve a bombear el oleoducto
El anuncio habla de tres a cinco semanas. Un cálculo más pesimista que circula en la conversación suma seis semanas de fabricación de la estación de bombeo, cuatro de envío desde Estados Unidos y otras cuatro de montaje en destino, suponiendo que no haya un segundo ataque. Total: cuatro meses. Eso lleva a finales de enero. El 7 de febrero empieza el Ramadán, y si la infraestructura no está lista para entonces, hay un mes más de margen perdido.
Mientras tanto, el dato que descoloca: en Rusia, la gasolina Súper 95 pasó de 0,55 dólares por litro en diciembre de 2024 a 0,93 en julio de 2026, casi un 70% más en año y medio. El Gobierno ruso ha prohibido a Rosstat publicar esas cifras.