Amazon usa libros raros para entrenar su IA y destruye los originales
¿Qué hace Amazon con los libros que nadie más tiene inventariados? Según una investigación periodística, los compra al peso, se los da de comer a su inteligencia artificial y los manda al destructor. No es un incendio fortuito como el de la biblioteca de Alejandría: esto es premeditado, con hoja de ruta y, probablemente, con nota de gastos.
La lógica detrás no es la del bibliófilo caprichoso. Comprando los ejemplares que apenas existen en el mercado, Amazon elimina la copia física y deja el conocimiento solo en sus servidores. Quien quiera consultarlo, pasará por el peaje. «El control del corpus textual es el control del mercado del conocimiento», resume el análisis que circula: el poder, en manos de un monopolio, siempre acaba convertido en renta.
Otros ven algo más inquietante que el dinero. Entre 1984 y Fahrenheit 451, la jugada parece diseñada para reescribir el pasado: destruida la única copia accesible, la versión de los hechos queda a merced de la narrativa corporativa. Pero no hacen falta todos los libros, solo la fuente a la que ya no se puede acudir.
Ambas interpretaciones no se excluyen. El control es el beneficio a largo plazo. Y la cultura, mientras tanto, se convierte en una mercancía que desaparece para que su acceso siga costando. Como dijo alguien con más ironía que paciencia: primero te dejan fotocopiar gratis, luego te cobran por la nube y, cuando ya no queda papel, te das cuenta de que nunca fue tuyo.