Ceuta, el Sáhara y la sombra de una traición
España perderá Ceuta en dos o cinco horas. Esa es la cifra que circula entre quienes dan por hecho que el Ejecutivo está dispuesto a sacrificar la integridad territorial por seguir en el poder. No es un pronóstico de Estado Mayor, sino la hipótesis que alimenta un recelo creciente hacia la política exterior con Marruecos.
El paralelo con el Sáhara Occidental
La activista Aminatu Haidar se convirtió en 2009 en el símbolo de un pueblo que España habría abandonado, según muchos observadores. Ahora, el temor es que la misma lógica de 'realismo' diplomático se aplique a Ceuta y Melilla, y que la soberanía española se convierta en moneda de cambio. El precedente, sostienen los más escépticos, está en la actitud de la Corona y del Gobierno ante las presiones de Marruecos.
El 'efecto llamada' como coartada
El argumento más elaborado es el del 'efecto llamada': primero se invita a la presión migratoria sobre la frontera, y luego se presenta una intervención exterior como una crisis humanitaria. En el extremo, se menciona a personal de Cruz Roja repartiendo bocadillos mientras la ciudad pierde su estatus. La secuencia completa, con sus cifras y escenarios, es material que circula en los márgenes del análisis geopolítico.
Al final, la pregunta no es si existe un plan militar real, sino si el Gobierno tendrá la fortaleza para mantener las líneas rojas ante una potencia que nunca ha ocultado sus aspiraciones. La historia reciente no invita al optimismo.