Chile cae a 0,99 hijos por mujer: la natalidad se hunde en 40 países a la vez
Chile acaba de cruzar un umbral simbólico: el INE chileno registró en 2025 una tasa de 0,99 hijos por mujer, por debajo de Japón y la más baja de América Latina. El dato no es una excepción. En torno a 40 países muestran caídas simultáneas de la fecundidad, con rentas, religiones y políticas de familia opuestas. Algo estructural está pasando, y no tiene pinta de corregirse.
La tesis del coste de oportunidad: tener hijos es renunciar a demasiado
La explicación clásica es la de Gary Becker: el coste de tener un hijo no es solo lo que cuesta mantenerlo, sino todo lo que se deja de ganar. Quien tiene recursos puede externalizar niñeras y colegios; quien no, asume la caída de ingresos y tiempo libre en primera persona. A eso se suma que las mujeres ya no dependen de la maternidad como proyecto vital único, y que el acceso a la anticoncepción y al empleo retrasa la edad a la que se forma la familia. El resultado: muchos hogares llegan a los 35 sin hijos, y cuando los tienen, suele ser uno.
El fracaso de las ayudas: el caso húngaro y el coreano
Hungría es el experimento más caro del mundo occidental en esta materia: gasta el 5,5% del PIB en ayudas a la infancia y desgravaciones, con préstamos a interés cero para casarse, condonación de deuda por hijo y exención del IRPF de por vida para madres de tres o más. Hasta ahora, ninguna cifra confirma que haya logrado revertir la tendencia. Corea del Sur, con un gasto enorme en subsidios, tampoco. La conclusión que se extrae es que el dinero público ayuda, pero no decide.
El elefante en la habitación: las pensiones como juego de Ponzi
El economista Paul Samuelson ya describió el sistema público de pensiones como un esquema piramidal: cada generación paga a la anterior y espera que la siguiente haga lo mismo. La reforma alemana de enero de 1957 ancló las pensiones a los salarios y consolidó ese pacto intergeneracional. Con una tasa de fecundidad cayendo hacia 1 en decenas de países, la base de la pirámide se estrecha y el trato se rompe. No hace falta ser matemático para ver el problema.
Hacia dónde va el mundo: África también frena
Muchos creen que el repunte de la natalidad está garantizado en África. Los datos no lo confirman: el continente ha pasado de medias de 9-10 hijos por mujer a 4,7, y los gráficos apuntan a que seguirá bajando. Es la misma inercia que ya vivió China, que con la política del hijo único siguió creciendo durante décadas y ahora, con libertad para tener varios, está en uno. La caída es global, y ningún país rico ha encontrado la fórmula para frenarla.
El dato final descoloca: la comunidad amish, con una media de entre 6 y 8 hijos por familia, duplica su población cada dos décadas en Norteamérica y ya supera las 400.000 personas. No es solo una cuestión de ingresos: es una decisión cultural. Y la cultura dominante hace tiempo que decidió.