El video de Alex Jones reabre la guerra del efecto llamada en España
El agitador estadounidense Alex Jones ha vuelto a incendiar el debate con un video en el que llama «comunista» al presidente del Gobierno y le acusa de «dar la bienvenida a la invasión masiva» de inmigrantes. No es nuevo, pero circula con fuerza. Y ha reactivado una pregunta que en España nunca se cierra del todo: ¿la frontera sur está descontrolada por falta de previsión o por decisión política?
Quienes cargan contra el Ejecutivo citan «regularizaciones» y «paguitas» como un imán, y hablan de entre 20.000 y 40.000 personas llegadas en la última oleada. Las cifras no están verificadas, pero el argumento es claro: el gobierno habría provocado su propia crisis con una mano blanda y una supuesta sumisión a Marruecos.
En el lado opuesto, hay quien sostiene que la inmigración masiva no es un accidente, sino un negocio. «Mano de obra barata para la patronal y votos para la partitocracia», resumen los más cínicos. El capitalismo, dicen, siempre encuentra un uso para los que llegan.
La discusión se permite incluso un viaje nostálgico a la Guerra Fría. Algunos observadores recuerdan que las fronteras del antiguo bloque comunista eran «bastante menos porosas». Otros replican que, a cambio, no había precisamente bienvenidas cálidas.
En los márgenes, asoma la conspiración de turno: que Alex Jones sería en realidad agente del Mossad, según un «canon» de redes sociales que nadie ha conseguido documentar. El detalle importa menos que la polarización que refleja. Porque, al final, el video no dice nada nuevo, pero destapa las costuras de un debate donde los datos escasean y las certezas estorban.