Alemania inicia los recortes y España sigue pensando que aquí no pasará
Alemania ya ha empezado a recortar. España, con los fondos Next Generation a punto de agotarse en 2027, sigue mirando para otro lado. Pero la realidad es más compleja: no todos los recortes son iguales, y la posición española en la UE no es tan débil como se pinta.
El fin de los fondos Next Generation en 2027
El 2027 es la fecha límite para ejecutar los fondos europeos de recuperación. Alemania, que ya ha iniciado su ajuste presupuestario, ha puesto sobre la mesa la necesidad de contener el gasto. En España, el debate se centra en si Bruselas exigirá lo mismo. La respuesta no es unívoca: mientras unos sostienen que la disciplina fiscal se impondrá desde la UE, otros recuerdan que España es uno de los cuatro grandes contribuyentes al presupuesto comunitario y tiene margen de negociación.
Alemania: ¿recortes o rearme?
No hay consenso sobre lo que ocurre en Alemania. Una corriente apunta a que el gobierno de Merz está recortando gasto social para financiar el rearme, disparando la deuda. Otra interpretación sostiene que no hay recortes reales, sino un cambio de prioridades hacia el gasto militar. Lo que es evidente es que la economía alemana se enfrenta a un paro creciente y a una presión fiscal que no se veía desde hace décadas.
España: ¿contribuyente o receptor neto?
La discusión sobre la posición neta de España en la UE es recurrente. Los datos de Eurostat muestran que, en presupuesto ordinario, España aporta más de lo que recibe. Pero si se incluyen los fondos extraordinarios como Next Generation, la balanza se invierte. Este matiz es clave para entender por qué algunos argumentan que España no puede negarse a ajustar, mientras otros defienden que tiene poder de veto.
Pensiones: el elefante en la habitación
Las pensiones son el gran tabú. Cualquier intento de tocarlas tiene un coste electoral inmediato, como se vio con la caída de VOX entre los mayores de 60 años. La solución que se baraja es subir las bases de cotización y el MEI, pero eso no resuelve el problema de fondo: un sistema que promete más de lo que puede pagar. La inmigración se presenta como el parche, pero su efecto es limitado.
¿Qué nos espera?
Si la economía europea se enfría, España tendrá que ajustar. Pero la historia reciente sugiere que el ajuste se hará tarde y mal, con el coste político ya pagado. La pregunta no es si habrá recortes, sino cuándo y quién los asumirá.