Un agricultor de Almería esprinta a la PAC por la vía del cambio de sexo registral
Un productor almeriense que durante años acumuló denegaciones en la Política Agraria Común ha encontrado una rendija legal: modificar su sexo en el registro civil para acceder a las ayudas reservadas a mujeres. Tres solicitudes rechazadas cayeron en saco roto hasta que, al amparo de la conocida como Ley Trans, tramitó el cambio de sexo en el registro y la puntuación en el baremo le fue favorable.
La jugada ha desatado un debate sobre la eficacia de las medidas de discriminación positiva en el campo. Mientras unos ven una explotación inteligente de la normativa, otros señalan que el sistema de incentivos por género termina generando este tipo de arbitraje burocrático. Lo cierto es que el agricultor logró lo que no pudo con tres expedientes: que la administración le abriera la mano de los fondos europeos.
Las cifras que faltan y el relato oficial
El caso no revela el importe exacto de las ayudas obtenidas, pero la PAC destina partidas específicas para mujeres agricultoras con el objetivo de reducir la brecha de género en el sector. Según datos oficiales, solo un 30% de las explotaciones agrarias en España están lideradas por mujeres. La medida del agricultor almeriense, aunque legal, plantea dudas sobre si estos incentivos están bien diseñados o si, como en este caso, pueden ser sorteados mediante un cambio registral.
El cierre lo pone una ironía: el mismo sistema que busca igualdad termina premiando a quien mejor juega con sus propias reglas. La administración, mientras tanto, aún no ha aclarado si revisará el caso o si se trata de una práctica aislada.