Ruiz-Mateos: el 'Musk' que no fue (y no solo por el sistema)
El debate resurge con cada comparación épica: ¿pudo José María Ruiz-Mateos haber sido el Elon Musk español? En los 80, Rumasa era un imperio de alimentación, pero su dueño soñaba con cohetes y satélites. Sin embargo, la realidad fue tozuda: la intervención de Rumasa, el mayor escándalo financiero de la democracia, y una gestión empresarial que las facultades de Economía citan como ejemplo de lo que no se debe hacer.
Del flan Dhul a la Luna: el salto imposible
La narrativa del «genio aplastado por la envidia» choca con los datos. Sí, los flanes Dhul y los bombones Trapa eran excelentes productos, y marcaron una época. Pero pasar de fabricar flanes a construir una estación espacial en Marte requería algo más que voluntad. El know-how no se improvisa, y la compra de empresas en quiebra –su especialidad– no genera la base técnica para la exploración espacial.
El legado de los caóticos archivos de Rumasa
La otra cara: los archivos contables de Rumasa son material de estudio en universidades como el paradigma de la desorganización empresarial. Ruiz-Mateos fue condenado por estafa y alzamiento de bienes. La comparación con Musk, que construyó Tesla y SpaceX desde cero, es forzada. Mientras Musk obsesivamente controlaba la ingeniería, Ruiz-Mateos compraba sin ton ni son.
Ni víctima ni héroe, un personaje
Quizá lo más justo sea reconocerle como figura carismática y showman, que nos regaló momentos inolvidables –desde sus gritos en los juzgados hasta el «¡que te pego, leche!»– pero no como un visionario empresarial. El sistema no lo aplastó: fueron sus propias decisiones y la falta de rigor las que lo llevaron al fracaso estrepitoso.