El deseo también mueve la economía: fetiches, romance oscuro y negocio
Una encuesta online sobre fetiches sexuales desglosada por sexo e ideología arroja cifras incómodas: el 78% de los hombres de izquierdas y el 74% de los de derechas reconoce pensamientos sexuales hacia familiares. Entre las mujeres, la atracción por criaturas míticas como vampiros o minotauros llega al 75% en las de izquierdas y al 70% en las de derechas. El sondeo, de carácter voluntario, no es un termómetro social. Pero el dato económico es contundente: el “romance oscuro” es el género literario que más libros vende.
El “romance oscuro”, un nicho de mercado imparable
Lo interesante no es el escándalo, sino la lectura de mercado. La ficción mainstream ha dejado huérfana a la lectora adulta; el hueco lo ha ocupado la literatura erótica de bajo coste y alta rotación. Vampiros, minotauros y amantes imposibles llenan las estanterías porque la demanda existía y nadie la atendía. Oferta y demanda. La industria del deseo ha hecho los deberes mejor que los grandes sellos tradicionales.
El ‘genderswap’ como nueva frontera del consumo
El sondeo también aborda el interés por el cambio de género: alrededor de la mitad de los hombres se declara afín al “genderswap”, frente al 40% de las mujeres de izquierdas y al 24% de las de derechas. Al margen del debate identitario, es un nicho de consumo transversal que la industria del entretenimiento ya ha detectado. No hace falta tomar partido: el mercado ya ha votado.
La conclusión incómoda es que la sexualidad es un motor económico de primera magnitud. Quien no quiera verlo, que mire la curva de ventas. La economía del deseo sigue creciendo; la pregunta es si el resto de los sectores quiere seguir ignorando el gráfico.