31.000 cuarentones que buscan su primer empleo: retrato de una España que no cuadra
¿Cómo es posible llegar a los cuarenta años sin haber cotizado un solo día? Según datos de Vozpópuli, actualmente 31.000 personas mayores de 40 años figuran como demandantes de su primer empleo en España, casi el 10% de los 315.000 parados que nunca han trabajado. La cifra invita a preguntarse quiénes son y por qué han llegado hasta aquí.
Lejos del estereotipo del 'ni-ni' crónico, los perfiles son variados: ex opositores que dedicaron años a preparar unas oposiciones sin éxito, muyer que priorizaron la crianza o el cuidado familiar, personas que han trabajado en economía sumergida y ahora quieren regularizarse, e incluso algunos que, habiendo vivido de rentas familiares, se enfrentan a una realidad que ya no pueden esquivar.
El choque con el mercado laboral
Buscar trabajo a los 40 sin experiencia previa es una losa. Las empresas exigen recorrido, y las ofertas para perfiles júnior se dirigen a veinteañeros. Quienes lo intentan describen un circuito kafkiano: hay que apuntarse al paro para optar a subsidios, pero la 'búsqueda activa de empleo' se convierte en un mero trámite burocrático. "Llevo diez años sin trabajar, estoy en libertad condicional... ¿De verdad cree que alguien me va a contratar?", relata un testimonio. La respuesta del orientador laboral: "Ya, ya, pero hay que rellenar el papel".
El espejismo de las paguitas
Parte del debate apunta a que muchos se inscriben solo para acceder al Ingreso Mínimo Vital o a bonificaciones de transporte. Cuesta creer que alguien prefiera una vida de subsidios, pero los cálculos sobre pensiones añaden otra capa: la base reguladora se calcula con los últimos 25 años cotizados, y quienes han estado fuera del sistema saben que su futura pensión será mínima. Sin embargo, la legislación cambia con frecuencia, y lo que hoy es una regla mañana puede ser otra.
Inmi gración y puestos sin cubrir: el contrasentido
Mientras 31.000 cuarentones buscan su primer empleo, España es "top en parados, top en inmi gración, top en puestos sin cubrir", como señala un análisis. Hay sectores –hostelería, agricultura, reparto– que no encuentran trabajadores, y se recurre a mano de obra migrante. La paradoja es que buena parte de esos empleos son precarios, con horarios partidos y sueldos bajos, lo que desincentiva a quienes podrían optar por un subsidio equivalente. Eliminar las 'paguitas' haría que muchos se lanzaran al mercado, dicen unos; otros replican que el pleno empleo deprimiría los beneficios empresariales al subir los salarios.
¿Y las pensiones?
El cálculo de la pensión ha pasado de los 2 últimos años a 25, y se proyecta a 29. Los que no han cotizado confían en que la ley siga cambiando, pero la tendencia es al alza en el periodo de cómputo. Quienes llevan décadas sin trabajar se enfrentan a una jubilación con la prestación mínima, a menos que logren encadenar 15 años de cotización. Un horizonte sombrío.
Al final, la imagen del 'cuarentón vago' choca con la de quienes se enfrentan a un mercado que no les quiere. Los datos son tozudos: 31.000 personas. Muchas de ellas, quizá, prefieran seguir soñando con un trabajo que no llega. O tal vez el sueño sea otro.