Menas burlándose de la policía: la impotencia de la ley y la escalada verbal en el debate público
Un vídeo viral muestra a tres jóvenes magrebíes lanzando objetos y burlándose de agentes de la Policía Nacional en la vía pública. Las imágenes, que han circulado ampliamente en redes sociales, reabren el debate sobre la gestión de la inmigración irregular y la eficacia de las fuerzas de seguridad. Mientras unos exigen mano dura y critican la pasividad de los agentes, otros recuerdan los abusos policiales durante la pandemia. El dato concreto: el coste por menor extranjero no acompañado (mena) en España puede superar los 2.000 euros mensuales en centros de acogida, según cálculos de asociaciones citados en la discusión.
Un vídeo que provoca indignación y divisiones
Las imágenes, grabadas al parecer en una calle de una ciudad no identificada, muestran a tres individuos arrojando bolsas de basura y una palangana contra los agentes, mientras profieren insultos. La escena ha generado una oleada de reacciones encontradas. Por un lado, quienes sostienen que la Policía debería haber actuado con mayor contundencia: "Se lo han buscado a pulso, y que esperen, que esperen... van a terminar calentitos todos los días", defienden algunos sectores. Por otro, voces críticas recuerdan a los mismos agentes que "nos detenían por no llevar mascarillas" o "nos muelen a palos en las manifestaciones" y sugieren que esa inacción reciente es una consecuencia de su desprestigio.
Las soluciones propuestas: de la deportación masiva a la autogestión
La discusión deriva hacia medidas extremas. Un análisis recurrente es el abandono de Ceuta y Melilla como "puerta de entrada" de ilegales, con la propuesta de entregar las ciudades a Marruecos tras descargar allí a todos los inmigrantes irregulares. Otros apuestan por "minas, morteros y ametralladoras" para defender las fronteras, mientras que un sector más pragmático reclama devolver la libertad de acción a la Policía, similar a los "grises" de los años 70 con carta blanca. También se menciona la polémica sobre la asistencia sanitaria universal a ilegales: la justificación oficial de que "vienen con enfermedades contagiosas" es vista como un globo sonda para legalizar lo que ya se hace.
El caldo de cultivo de la crispación
La semana pasada, en Barcelona, otro vídeo mostraba a un grupo realizando un ritual religioso en la vía pública, lo que para los participantes del debate es la gota que colma el vaso. La percepción de impunidad se extiende: "Nos van a barrer del mapa", sentencian algunos. El dato que subyace es que cada mena cuesta al Estado miles de euros al mes en alojamiento, formación y sanidad, mientras que la repatriación es un proceso lleno de trabas burocráticas y diplomáticas.
La pregunta que nadie responde es si existe un plan real para abordar la creciente tensión en barrios y comisarías, más allá del desahogo en redes y las propuestas inviables. Mientras tanto, el vídeo de los tres jóvenes sigue circulando, y con él, la sensación de que el Estado ha perdido el control de la calle.
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