Trump mueve ficha contra el wokismo y el foro se divide
Mientras el nuevo presidente encadena sus primeras decisiones desde Washington —exigir identificación para votar, devolver la educación a los estados, hablar con Putin sobre Ucrania—, el hilo deja de discutir si su victoria era posible y empieza a discutir qué se puede esperar de verdad de él. Los centenares de mensajes escritos entre el 10 de noviembre de 2024 y el 21 de febrero de 2025 se ordenan en tres bloques: los que confían en que desmonte lo que llaman wokismo, los que creen que será «más de lo mismo» y los que discuten quién va a frenarle por dentro.
Qué se ha sabido
Los primeros mensajes posteriores a la victoria dan por hecho que a Europa le tocará pagar la factura gane quien gane. Al hilo de las promesas de campaña, distintos usuarios van recogiendo con fechas anuncios y órdenes ejecutivas: la exigencia de identificación y prueba de ciudadanía para votar en cualquier estado, la intención de cerrar el Departamento de Educación federal y devolver la competencia a los estados, y el compromiso de no poner precio a la deportación masiva. Un participante cita una entrevista en la que Trump afirma que la deportación no es «una cuestión de precio» y que no tienen otra opción. Otro recuerda que en la misma papeleta electoral de 2024 se preguntaba por cambiar la constitución para que solo los ciudadanos de EE UU puedan votar.
El contacto con Vladimir Putin para que no intensifique la guerra en Ucrania aparece en varios tuits citados, igual que las cifras de audiencia: un forero sostiene que MSNBC ha perdido un 54% de espectadores desde las elecciones y que el canal estudia recortes de salario y despidos, con el rumor de que Elon Musk podría comprarla. Otro apunta que Musk no puede ser vicepresidente porque no es estadounidense de origen. Un participante afirma que esa semana el servicio de inmigración ha expulsado a un millón de personas con antecedentes, cifra que aporta sin enlace. Y un mensaje advierte de que los
aranceles sobre el aceite ya son una tradición del primer mandato, con el temor a que la próxima ronda deje el producto europeo dentro de casa.
Las posturas
El eje del hilo es el wokismo. Para una parte de los participantes, acabar con él justifica el voto y casi cualquier cosa: hay quien dice que le perdona todo si lo consigue y quien calcula que los 1.460 días de mandato valdrían la pena solo por eso. Para otros, es un término que ya arrastra demasiado y que sirve de excusa: un forero sostiene que no existe socialismo en ninguna parte y otro responde que lo que se discute es una redistribución del capital social. La discusión deriva en un intercambio técnico sobre si el socialismo es anterior o posterior al marxismo y sobre si deben llamarse por el mismo nombre.
Frente a la esperanza, la corriente del «más de lo mismo»: quien sostiene que el sistema no cambia con quién ocupe el despacho y que el turno demócrata-republicano funciona como el turno entre partidos españoles. Enfrente, los que responden que el estado profundo y el propio partido de Trump le sabotearán todo lo que puedan y que cuatro años no bastan para desmontar la hidra. Un participante introduce el matiz de que la retirada de esas políticas no sería buena noticia, porque abriría la siguiente fase.
En el terreno europeo, varios sostienen que la política exterior deja de ser un valor seguro y que los aranceles, la presión sobre la OTAN y un repliegue aislacionista golpearán al Viejo Continente. Se discute si el aceite subirá o bajará y si España quedará en el punto de mira. Un forero resume que en el fondo se conforman con poco y que, si el nuevo presidente no cumple, se lo reprocharán.
Lo que cambia respecto a antes
Lo que en los primeros días era una pelea por el resultado se convierte en un debate sobre el calendario y las herramientas: qué orden ejecutiva se ha firmado ya, cuánto tarda en aplicarse y quién la frenará. Entra en escena la lista de nombramientos y de programas heredados —uno de los participantes cita el llamado proyecto Esther de una fundación estadounidense y sostiene que busca infiltrar aparatos del Estado—. También aparece por primera vez el efecto sobre los medios: la caída de audiencia de MSNBC y el posible desembarco de Musk en el capital. Y se consolida la tesis de que los migrantes que Trump no deje entrar buscarán España como destino.
Y un asunto nuevo: los que sospechan que todo responde a un plan oculto. Un participante atribuye la inmigración a un supuesto plan orquestado y su interlocutor le exige que demuestre dónde están los responsables, en un intercambio que se prolonga decenas de mensajes. El propio foro da por hecho que estas teorías se mueven sin pruebas y que cada anuncio genera una nueva alarma.
El duelo de los dos foreros
El tramo más largo y personal es el cara a cara entre Decipher y Furymundo, que va del wokismo a la demografía y termina en la predicción de que, pase lo que pase, en cuatro años no habrá desaparecido nada: «Dentro de 4 años cuando acabe trumpo hablamos», escribe uno, «con suerte estamos en alguna trinchera». Decipher responde que a las ideologías asentadas no se las derrota del todo porque hay demasiada gente que ha construido su vida en torno a ellas y que el wokismo, como otras corrientes, mutará en lugar de extinguirse.
En paralelo, el hilo alterna con un goteo constante de capturas de redes sociales, muchas de ellas firmadas por la misma cuenta, que van anunciando cada decisión del nuevo equipo: el cierre del Departamento de Educación, el boicot a los medios tradicionales, la exigencia de identificación electoral. Varios usuarios ironizan con que basta con ver a los críticos rabiar para dar el mandato por amortizado.