Frente Amplio propone a Ada Colau como candidata el 29-N
Ada Colau vuelve a la primera línea política. La coalición de izquierdas Frente Amplio ha acordado proponerla como candidata para las
elecciones del 29-N, según un tuit de Cadena SER que abrió el debate. La noticia ha caído como un jarro de agua fría entre quienes la responsabilizan de haber dejado Barcelona hecha unos zorros, según los comentarios.
Ocho años de gobierno municipal dan para mucho, y no todo bueno, sostienen.
El balance que la oposición airea
Los críticos con Colau no tardaron en sacar la calculadora. Durante su mandato,
el alquiler subió un 55%, la vivienda usada se encareció un 23%, los hurtos registrados aumentaron cerca de un 55% y los robos con violencia también repuntaron, según un cálculo que circula en el debate. Para sus detractores, es la prueba de que la exalcaldesa no supo gestionar la ciudad ni su propia economía.
«No tiene ni para pagar el alquiler», se lee en un comentario que resume el tono general.
La acusación de dejadez económica se mezcla con la burla. Hay quien recuerda que hace años hacía campaña con un empresario de la vivienda,
un usurero multipropietario, según la expresión usada, y que se fotografiaba con un iPhone. La coherencia ideológica, vienen a decir, brilla por su ausencia.
El argumento de que no hay mejor opción
Frente al rechazo frontal, otra corriente sostiene que Frente Amplio no tenía a nadie mejor. Tras el plantón de Rufián, que habría preferido asegurarse las lentejas en el Senado, la coalición se habría quedado sin figuras de peso. Colau, con su tirón mediático, sería el único activo capaz de movilizar a un electorado disperso.
El sorpasso a SALF se presenta como el objetivo realista, no la victoria.
La división es total. Unos ven en ella a la comunista que convirtió Barcelona en Kinshasa, exageración mediante. Otros, en cambio, se limitan a encogerse de hombros:
«Y por qué no?», escriben. La democracia, añaden con sorna, es lo que tiene.
Un partido sin nada que perder
La sensación dominante es que Frente Amplio es un experimento con poco que perder.
Calvos representados, bromean algunos, para subrayar la falta de renovación. El hostiazo electoral se da por descontado en amplios sectores. Pero nadie mueve ficha para impedirlo. La coalición avanza sola hacia el 29-N, con Colau como única bandera y un electorado que, a juzgar por los comentarios, no termina de creerse el proyecto.
Lo más llamativo no es que Colau sea la candidata. Es que, después de ocho años de gestión cuestionada, siga siendo la única carta que la izquierda alternativa es capaz de poner sobre la mesa.