The Objective publica varios artículos sobre Democracia21
En pocos días, The Objective ha publicado cuatro o cinco artículos sobre Miriam González, Edmundo Bal, lo que queda de Ciudadanos y el exvicepresidente de la Comunidad de Madrid, según un participante del debate. El partido Democracia21 está inscrito y su presentación está prevista para hoy en Madrid, según el mismo usuario. La candidata, Miriam González, ha declarado a El País que hay «elementos en España que ponen en cuestión el sistema democrático» y define la formación como transversal.
El relato de la transversalidad
Un participante sostiene que en España, cuando un partido se declara transversal, si no se define socialista o izquierdista se le etiqueta de derechas y pesca en ese caladero. El mismo usuario calcula que entre Alvise y los centristas centrados el nuevo partido podría captar un millón de votos con facilidad. Otra opinión apunta a que la operación recuerda a Macron y que se trataría de quitar votos al PP con una marca de centro. La candidata es esposa de Nick Clegg, exlíder del centro británico, según un participante.
¿A quién beneficia el ruido?
Un usuario sostiene que el momento es el más inoportuno para lanzar alternativas, porque cualquier nuevo partido, ya sea Alvise o un Ciudadanos 2.0, favorece a Sánchez al fragmentar el voto, y que la emergencia nacional es que Sánchez no repita mandato. Otro participante discrepa: las huelgas políticas, las protestas con banderas republicanas y los frentes amplios no mueven voto de la derecha a la izquierda, sino entre partidos de izquierda, y si en Democracia21 entran ex de Cs, la percepción no será la de un partido que quita voto al PSOE.
Quién paga y por qué
Un participante plantea la pregunta sobre el origen del dinero y sostiene que The Objective, como todos los medios, vende los productos que alguien le paga por vender. Otro usuario afirma que la propietaria del medio es argentina de nacimiento y que la línea editorial es marcadamente sionista. Otra voz matiza que nadie fuera de Israel es simplemente sionista y que abanderan otros intereses, como el globalismo o el transhumanismo. Un participante describe a la candidata como esposa de Nick Clegg, político británico del extremo centro, mundialista, inmigracionista y climatista.
El voto útil y el abstencionismo
Un usuario resume el miedo a la dispersión con la idea de que el votante de derechas sensato sabe que solo hay un partido para echar a Sánchez, da igual lo que se inventen. Otros participantes anuncian que no votarán y que, si votaran, lo harían a Falange o a UCD. Con estos mimbres, el 29-N se juega tanto en las urnas como en la percepción de si el centro es una alternativa real o un sumidero de votos, según el debate.
El partido está inscrito, la presentación es hoy en Madrid y los artículos siguen saliendo, según los participantes. El análisis se atasca exactamente ahí: en si el centro centrado suma o resta.