El hilo del sueldo de 35.000 en Barcelona se parte en dos
El hilo se parte en dos. Por un lado, los que siguen con la calculadora:
35.000 brutos son unos 1.900 netos al mes, y si el alquiler son
1.200 euros, la cuenta no sale si vives sola. Por otro, los que han dejado de mirar la nómina y miran a la persona: que si vive en pareja, que si él también cobra, que si comparte piso. La discusión sobre el suelo salarial del funcionariado se ha convertido, en cuestión de horas, en una discusión sobre la vida privada de una interina a la que nadie conoce.
Qué se ha sabido
El dato que más se repite es el de siempre:
35.000 brutos anuales equivalen a entre
1.800 y 2.000 euros netos al mes en doce pagas. Varios mensajes hacen la misma operación. Uno calcula que si la pareja ingresa
3.800 euros netos y pagan
1.200 de alquiler, el esfuerzo es del
31%. Otro sube la apuesta: si él cobra
2.100 y ella
1.900, entran
4.000 en casa. Y añade el escenario incómodo: si ella fuera de un grupo más bajo y él trabajara en una fábrica, con
3.000 euros en total, no les alquilarían.
Aparece un vídeo de YouTube que varios comentan. Un participante avisa de que el vídeo está puesto para que se opine sobre la chavala, no sobre el sueldo. Otro dice que no pensaba verlo y que ahora sí. Un tercero suelta que «le pongas el sueldo que le pongas, siempre va a decir que no llega».
Sobre la condición de interina hay cruce de datos. Un mensaje recuerda que para entrar de interino no hace falta examen. Otro responde que si opositas a la Generalitat ya sabes que te toca Cataluña. Y un tercero apunta que quizá no le dio la nota para pedir plaza en Vielha.
Dónde está la bronca
La bronca ya no es sobre el alquiler. Es sobre si la queja es legítima. Un bloque sostiene que con
1.200 euros netos al mes después de pagar el alquiler se vive bien y que el problema es de gasto, no de sueldo. Otro bloque responde que el problema no es ella, es el sistema: que un funcionario del Estado cobre lo mismo en Badajoz que en Barcelona y que las plazas queden vacantes o se cubran con gente que se va en cuanto puede.
Ahí entra la propuesta del complemento de residencia. Un participante lo pide por escrito: elevar las retribuciones porcentualmente desde la provincia más barata, actualizado cada año. Y añade que lo que se está haciendo es dejar que los servicios se deterioren.
La analogía del Titanic vuelve una y otra vez. Un mensaje la defiende: los de tercera se ahogaron hace años, los de segunda respiran de puntillas y los camarotes de lujo empiezan a notar el agua. Otro la cierra: al final hasta los camarotes más lujosos terminaron palmando.
El tono sube cuando se pasa de la nómina a la persona. Hay quien dice que no se esfuerza en el trabajo y que los
35.000 son hasta mucho. Hay quien insinúa que vive con su pareja y que él no puede estar en paro. Hay quien responde que los ingresos de la pareja no vienen al caso. Y hay quien zanja: que si no te puedes permitir Barcelona, no vivas en ella.
Qué cambia respecto a antes
Lo que cambia es el foco. El tramo anterior discutía el suelo salarial y el precio del alquiler. Este tramo discute si la interina es creíble. La cifra de
35.000 ya no se discute. Lo que se discute es si quien la cobra tiene derecho a quejarse.
Entra un asunto nuevo: la diferencia entre administraciones. Un participante abre el debate de por qué funcionarios con cargas de trabajo y dificultad técnica similares cobran distinto según trabajen para el Estado, la comunidad, la diputación o el ayuntamiento. Nadie lo cierra.
Y entra otro: la vivienda como decisión política. Un mensaje apunta que es difícil desahuciar a vulnerables y que eso es una decisión política, no un accidente. Otro responde que las plazas en Barcelona están más buscadas que en los pueblos. Las dos cosas son verdad a la vez y el hilo no las concilia.
El tramo acaba sin resolver nada. Unos siguen con la calculadora, otros con la biografía de la interina, y el agua sigue subiendo.