El CIS de Tezanos da 152 escaños al PSOE y alerta de disturbios el 29N
El Centro de Investigaciones Sociológicas que dirige José Félix Tezanos ha vuelto a encender todas las alarmas. Su última
encuesta otorga al PSOE 152 escaños, cuando el resto de sondeos publicados le conceden entre 100 y 110. En el otro lado, la suma de PP y VOX se queda en 157 diputados según el CIS, frente a los 195-210 que le atribuyen las encuestas privadas. La diferencia es de medio centenar de escaños, una magnitud que, según los participantes del foro, ningún sondeo había registrado jamás a estas alturas del calendario electoral.
La reacción no se ha hecho esperar. En redes sociales, el resultado ha dividido a la opinión pública en dos bloques que parecen vivir en realidades paralelas. Mientras unos celebran el dato como una señal de que la izquierda movilizará a su electorado, otros lo interpretan como una maniobra para instalar un relato que luego no se corresponda con las urnas. El temor a disturbios la noche del 29N recorre buena parte de los análisis, y no solo en los círculos más radicales.
¿Qué dice exactamente el CIS de Tezanos?
La encuesta del CIS, conocida este mes, sitúa al PSOE en 152 escaños, una cifra que rompe todos los precedentes. Ninguna otra encuesta pública o privada le da más de 110. La diferencia, de más de 40 diputados, es la mayor registrada entre el CIS y el resto de sondeos en la historia reciente. El PP y VOX, que según las encuestas privadas sumarían entre 195 y 210 escaños, se quedan en 157 según el CIS.
El director del organismo, José Félix Tezanos, ha sido cuestionado en múltiples ocasiones por la metodología de sus encuestas. Sus críticos señalan que el CIS ha sido históricamente el más preciso en algunas citas electorales, pero también el más errático en otras. En 2023, el CIS fue el sondeo que más se acercó al resultado final, lo que sus defensores esgrimen como argumento de autoridad. Sus detractores, en cambio, recuerdan que en las elecciones madrileñas de 2021 el CIS daba un empate entre PSOE y PP que luego se tradujo en una mayoría absoluta del PP.
La reacción en redes: dos realidades paralelas
En Bluesky, la red social que ha absorbido a buena parte del electorado progresista, el CIS ha sido recibido con entusiasmo. Muchos ven en el dato una confirmación de que la izquierda puede remontar y que las encuestas privadas responden a intereses empresariales. En X, la antigua Twitter, el tono es muy distinto: abundan las burlas y los memes sobre la fiabilidad del CIS.
Esa división no es nueva, pero alcanza una intensidad inédita. La polarización ha llegado a tal punto que los mismos datos son interpretados de forma opuesta según la tribuna desde la que se lean. El resultado es un ecosistema informativo fracturado, donde cada bando consume sus propias fuentes y desconfía de las ajenas.
El precedente de 2023 y el fantasma del pucherazo
En 2023, el CIS fue el sondeo que más se acercó al resultado final, lo que ha sido utilizado por sus defensores para reivindicar su metodología. Sin embargo, aquel resultado también dejó un reguero de sospechas: algunos analistas sostienen que la diferencia entre lo que decían las encuestas privadas y lo que finalmente ocurrió fue demasiado grande como para explicarla solo por el error muestral.
Ese precedente pesa ahora como una losa. Si el CIS acierta de nuevo, muchos interpretarán que las encuestas privadas manipulan. Si falla, la deslegitimación del organismo será total. En cualquier caso, la confianza en las instituciones encargadas de medir la opinión pública está en mínimos históricos.
¿Qué puede pasar la noche del 29N?
El escenario que más preocupa no es el resultado en sí, sino la reacción. Si gana el PSOE, una parte del electorado que confiaba en las encuestas privadas podría sentirse estafada y salir a la calle. Si gana PP-VOX, la alerta antifascista podría activarse con la misma intensidad. En ambos casos, el caldo de cultivo para disturbios está servido.
Algunos análisis apuntan a que la movilización de los jóvenes, que votan por primera vez, y la desmovilización de los mayores, podría alterar los pronósticos. En estas elecciones se incorporan 1,6 millones de nuevos votantes y se han registrado 1,7 millones de fallecimientos, según los datos que manejan los partidos. Ese recambio generacional introduce una variable impredecible.
El papel de los medios y la desinformación
La batalla por el relato no se libra solo en las urnas. Los medios de comunicación, tanto los tradicionales como los digitales, juegan un papel clave a la hora de validar o desacreditar las encuestas. La fragmentación de la audiencia ha hecho que cada medio tenga su propio público, lo que dificulta la existencia de un relato compartido.
En ese contexto, la desinformación campa a sus anchas. Los bulos sobre pucherazos, manipulaciones del censo o fraudes electorales circulan sin control, y su capacidad de movilizar a los más exaltados es enorme. La noche del 29N puede ser el momento en que todo ese malestar acumulado estalle.
Conclusión: un polvorín a punto de estallar
Lo que está en juego no es solo quién gana las elecciones, sino si el resultado será aceptado por todos. La confianza en el sistema electoral, en los medios y en las instituciones está tan deteriorada que cualquier resultado puede ser interpretado como una afrenta. La noche del 29N, España se enfrenta a una prueba de fuego. Y nadie, ni los que predicen un pucherazo ni los que confían en el CIS, sabe realmente qué va a pasar.