Del «vago de mierda» al cálculo del 14%: el hilo del IMV se rompe
La conversación sobre el IMV ha dejado de discutir cifras y se ha metido en el terreno personal. Un forero cuenta que su mujer cobra
1070 euros por 30 horas limpiando y que él le insiste en que deje el trabajo y pida la prestación. Varios participantes le responden con descalificaciones y el hilo se parte entre los que ven legítimo cobrar y los que lo consideran un abuso. Al mismo tiempo, otro forero corrige el cálculo de la subida: no es un 11%, es
casi un 14%, y aporta una fuente.
Qué se ha sabido
El dato más concreto del tramo lo trae
estroboscopico, que enlaza una noticia de noticiastrabajo.es y sostiene que la subida no es del 11% sino de
casi el 14%. Según su cálculo, la cuantía mínima pasará de
733,60 euros a unos 836 euros al mes. A partir de ahí, plantea que si el sueldo más habitual es de
1.200 euros, o suben los salarios o las empresas tendrán problemas para que trabajar merezca la pena. No es el único que aporta números:
Wandeskain habla de
más de 170 euros más por mes este año y lo celebra como una ventaja.
Papo de luz le responde con un enlace de Okdiario sobre Grecia que, según se comenta en el hilo, recorta salarios de funcionarios un 10% para disparar la productividad. El mensaje que acompaña al enlace es una advertencia:
«Tu futuro, y date con un canto en los dientes si es solo un 10%».
También aparecen dos tuits de
Elon Musk que se comentan sin demasiado recorrido: uno responde «Yes» a una encuesta sobre si el dinero será irrelevante y la moneda se medirá en potencia, masa y energía; el otro, de
Lori Sales, dice que el dinero se imprime pero los vatios se ganan.
maestroburppp los trae para especular con que el futuro se medirá en conocimiento, materias primas y atención humana. La política internacional se cuela de refilón:
Wandeskain afirma que los israelíes son «lo peor que hay en este planeta» y el comentario queda ahí, sin réplica.
Dónde está la bronca
El choque principal es entre
SIN PAGA y el resto. Este forero cuenta que su mujer se levanta temprano para limpiar y cobra
1070 euros por 30 horas, y que él le ha llegado a llamar gilipollas por no pedir el IMV. La reacción es dura:
Arretranco_70 le reprocha que le moleste que el cartero llame a las nueve de la mañana y le acusa de no querer deslomarse por cuatro duros.
Gutiérrez que le veo añade que es un pobre de espíritu y
MarloStanfield le llama muerto de hambre.
Bien boa ironiza con que tres perceptores bajo un mismo techo son una ventaja y sugiere que sobrevivan montando un trío en Onlyfans.
Jose y
nada2 se suman a la crítica: el primero les dice que trabajen, el segundo sostiene que hay más gente cobrando del Estado que trabajando y que no hay petróleo para pagarlo.
Frente a eso,
Pirro introduce un matiz distinto: si cumplen los requisitos, que lo disfruten, pero
«no es un modo de vida que considere envidiable», porque 1.200 euros para tres personas es ir siempre justo y con miedo a que cambien las normas.
lefebre defiende el voto interesado sin rodeos:
«A mí si un partido me da 1000€, tiene mi voto».
Típico Catalán Agarrao se ríe y lo aprueba: votar con el bolsillo es lo inteligente.
Radhei insiste en que no vota y pregunta si alguien quiere su voto;
Drobed Yug le ofrece comprarlo para sumar un cuarto.
Burrocracia reabre la pelea por la autoría: atribuye la subida fuerte del SMI a Podemos en 2019 y critica al PSOE por haberlo dejado en 900 euros.
Caballero de la Tenaza vuelve a la carga con que la última subida de la pensión de su madre se la quedó Hacienda para pagar el IMV, una afirmación que no se discute pero que se repite como agravio.
Qué cambia respecto a antes
La predicción de la quiebra inmediata desaparece del foco. Ahora el debate se centra en si el IMV desincentiva el trabajo y en si conviene votar por interés económico. La novedad es el cálculo del
14% y la comparación con los salarios bajos: si la prestación sube más que el sueldo habitual, trabajar deja de compensar. También entra con fuerza la compraventa de votos como broma recurrente y la política internacional se reduce a un par de tuits y a un comentario aislado. El hilo sigue partido entre los que defienden la prestación como derecho y los que la ven como un abuso, sin que nadie ceda.