Rumores sobre Almeida y unos vídeos que nadie ha visto
Un tuit de una cuenta crítica con el PP, fechado en el contexto de la actualidad política madrileña, sostiene que los vídeos del alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, «ya se leekearon» en diciembre de 2022 y que en ellos aparecería «zurrándosela manualmente con otro señor». Tres meses después, según esa misma versión, el alcalde habría conocido a quien fue su posterior mujer. El material no aporta fotograma, enlace al vídeo ni documento alguno: solo la afirmación, un enlace acortado y una imagen estática.
Qué dicen exactamente los tuits que originan el rumor
El primer mensaje reproduce una publicación de una cuenta que compara el contenido con un objeto doméstico y remite a un vídeo. El segundo añade la fecha —diciembre de 2022— y el detalle de que el material circuló y se filtró entonces. Ninguno de los dos incluye el vídeo. La única prueba ofrecida es un enlace de X y una captura.
La reacción inmediata en el hilo es de escepticismo operativo: si el vídeo existiera y fuera mínimamente comprometedor, alguien lo habría comprado. Y si nadie lo compra, o no vale nada o interesa que siga circulando como rumor eterno. El sobre cerrado rinde más que el contenido.
El patrón de los rumores que salen en julio
La tesis dominante es que estas cosas no salen solas. Salen cuando hay que tapar otra cosa: un sobrecoste, una adjudicación, una subida de tasa o tres semanas de titulares sobre lo mal que va un asunto. Es el clásico de temporada baja, cuando no hay portadas y hay que rellenar tertulia.
Ese argumento no exige creer al alcalde ni defenderlo. Exige algo más incómodo: preguntar quién gana con que el rumor circule. Porque el rumor, a diferencia del vídeo, no caduca.
Lo que el rumor no es: ni delito ni dimisión
Aquí el consenso transversal es llamativo. Varias intervenciones subrayan que la orientación sexual y la vida privada de un cargo público no deberían ser objeto de debate, y que si el material existiera y mostrara lo que se insinúa, no habría nada delictivo que reprochar. «No es robar una crema, ni pedir matar gente, ni robarte una casa», resume uno de los mensajes más citados.
El contraste que se plantea es otro: lo relevante no es qué hace un alcalde en su intimidad, sino su gestión. Ahí la conversación se desplaza a los traidores, los corruptos y los que firman lo que les dictan desde fuera. La vida privada, viene a decirse, es la cortina de humo; el expediente, lo que importa.
La sospecha simétrica: por qué no lo publican
Hay una hipótesis que recorre el hilo de arriba abajo: si los que tienen el material no lo sacan, es porque les explotaría en la cara. Acusar a alguien de ser gay no desgasta a nadie en 2025. Y quien lo intentara se llevaría el desgaste él.
Esa simetría —el rumor sirve a quien lo lanza, no a quien lo recibe— explica por qué el asunto lleva dos años y medio circulando sin material. También explica por qué cada cierto tiempo vuelve: cuesta cero y desgasta algo.
El estado del asunto
A fecha de esta discusión no hay vídeo público, ni verificación independiente, ni confirmación de ninguna de las partes. Lo único verificable es que el rumor existe, que tiene fecha atribuida y que se reactiva en ciclos. Todo lo demás —el contenido, el contexto, la identidad de la otra persona— sigue siendo una afirmación sin respaldo. Y así, exactamente así, se queda.