El hilo se parte: unos ven bulo y otros bulo del bulo
El hilo se parte en dos. A un lado, los que sostienen que Maricarmen nunca existió o que es un montaje; al otro, los que sostienen que la mató el Gobierno y que el silencio de los medios lo tapa. En medio,
tres tuits y
dos vídeos que van de la acusación directa a la sospecha de sedación. Nadie se pone de acuerdo ni en si la mujer era real.
Qué se ha sabido
Entra un
estudio del Instituto de Salud Carlos III sobre el exceso de muertes durante el apagón de abril, fechado el
8 de julio de 2025, que un participante enlaza sin más comentario. También circula un vídeo de YouTube y otro de ok.ru, sin que nadie explique qué contienen. En tuits, se pega uno que atribuye a Maricarmen haber responsabilizado a Pedro Sánchez, otro que pregunta si habría muerto sin el estrés del desahucio y del acoso mediático, y un tercero que afirma que «no ha muerto, la han matado». Un participante dice que en el hospital cercano a su casa los ancianos entran andando y salen a hombros, y otro asegura que Forocoches también lo está diciendo. La fecha del
29 de noviembre aparece como horizonte electoral.
Dónde está la bronca
La bronca ya no es solo quién la mató. Es si existió. Un participante escribe que cada vez está más convencido de que Maricarmen nunca existió. Otro sostiene que es un personaje creado para justificar cambios sociales, y compara el caso con otros que no menciona. Frente a ellos, los que afirman que la muerte es real y que la responsabilidad es del PSOE, porque firma los protocolos. Un tercer grupo, minoritario, pide calma: dice que el montaje ha salido bien, que los canales han hecho programas especiales y que conviene no emocionarse antes de tiempo. La discusión sobre la sedación aparece en un tuit que asegura que se administra morfina por la noche en el mismo gotero y que todo queda como sobredosis disfrazada; nadie aporta prueba y el hilo lo comenta como sospecha, no como hecho. Hay quien responde que si la mano que sedó fuera de la derecha, Moncloa ya estaría movilizando medios y fiscalía, y que el silencio demuestra lo contrario. También hay quien reduce todo a un cálculo: que ha muerto cuando no debía, que de aquí al 29 de noviembre nadie se acuerda, y que si hubiera sido el 27 todavía tendría efecto.
Qué cambia respecto a antes
Lo que cambia es el eje. Ya no se discute solo el pésame ni la culpa: se discute la existencia del caso. La predicción de que el asunto se olvidaría antes de las elecciones aparece ahora como argumento, no como lamento. Y entra un asunto nuevo: la sedación como hipótesis, sin prueba, que desplaza el foco del desahucio al hospital. El estudio sobre el apagón se enlaza sin desarrollo, como munición de fondo. Nadie rectifica. Nadie se pone de acuerdo en si la mujer era real.
El cálculo que nadie firma
Un participante calcula que la muerte ha llegado demasiado pronto para tener efecto electoral y que el
29 de noviembre nadie se acordará. Otro responde que el sacrificio ya está hecho y que lo que preocupa ahora es el estado de las vías. Un tercero sentencia que los mejores tribunales son las urnas. Ninguno firma el cálculo con nombre y apellidos.