Del peyote a los coches: el hilo se llena de apuestas
El hilo ha dado un giro inesperado. De discutir si las cartas Pokémon son una burbuja, los foreros han pasado a recomendar plantas, coches clásicos, videojuegos y hasta latunes. La numismática, que parecía el valor seguro, empieza a recibir golpes. Y el oro se consolida como refugio.
Qué se ha sabido
Un forero cuenta que vendió un Monkey Island para PC con los disquetes estropeados por
60 euros. El comprador le dijo que le daba igual, que era para tenerlo en una vitrina de exposición. Otro participante asegura que los coches gasolina potentes se podrán disfrutar con etanol en el futuro. Y un tercero apuesta por los coches clásicos como la mejor inversión: «Si en un futuro la gasolina escaseara o no fuera producida hay combustibles sinteticos ya que podrian reemplazarla». Añade que son «irrepetibles» y «se destruyen en masa».
La militaria nazi también aparece: un forero sostiene que «no para de subir de precio», siempre que sea original y certificada. Y se menciona el caso de un vendedor que se gastó
15 euros en un solo cochecito de Scalextric y llevaba
500 euros en pocos meses.
En el capítulo de plantas, un participante apuesta por «Astrophytum y lophophoras de formas extrañas, ciertas orquídeas, monsteras raras, bonsais...El mundo de las plantas para quien se sepa mover esconde pasta». Otro responde que requiere cuidados especializados y pregunta por la legalidad del cultivo de peyote, del que se extrae mescalina. Se enlaza un
documento sobre peyote y mescalina y una
publicación sobre identificación de lophophoras.
También se comparte un vídeo de YouTube sobre el marqués de Leguineche y su colección de pelos, y otro sobre una tienda de Vigo con frikadas. Un forero enlaza la web de
Numismática La Dobla, una tienda de Vigo que le deja «flipado» por las «frikiadas» del escaparate.
Dónde está la bronca
La discusión sobre el valor de los videojuegos retro se aviva. Un forero recuerda que podría haber comprado un Metal Slug japonés por
1.500 euros hace años. Otro le responde con el dato de la venta reciente en Yahoo Auctions por
4,1 millones de yenes (23.000 euros). El primero se lamenta: «ya no colecciono pero debí haberme hecho con ese metal slug a 1500, para poder haberlo jugado en una aes original». La conversación deriva hacia la preservación digital: un participante propone los vídeos como la mejor inversión, porque «hoy en dia son completamente gratis» y «con el tiempo el 95% se perderan». Otro le corrige: «Supongo que los has leído bit a bit para decir eso».
La numismática vuelve a la palestra. Un forero sentencia: «Déjate de tonterías y compra acciones y oro». Y otro añade: «yo voy a coleccionar oro y etfs». La idea de que el coleccionismo es un activo generacional se refuerza: «El coleccionismo es un activo de una generación en concreto. Una vez que una nueva se cria sin ese producto pues no ve interes en coleccionarlo». Se menciona que el precio tope llega cuando la generación cumple
50 años, aunque «como el poder adquisitivo de los jubilados esta subiendo a costa de los jóvenes quizás esa cifra suba».
El debate sobre las falsificaciones también gana peso. Un forero advierte de que «el grueso de los activos coleccionables son falsificables», y pone como ejemplo las monedas romanas: «son extremadamente fáciles de falsificar, era algo que un palomo hace mas de 2000 años sabía hacerlas». Añade que «las certificadoras de monedas se mojan en decir si es auténtica» y que esto afecta especialmente a los videojuegos, «mas ahora que están saliendo moldes de inyección en plástico impresos en 3D».
Qué cambia respecto a antes
La numismática deja de ser el valor refugio indiscutible. Entra con fuerza la idea de que el valor numismático se lo come el metal. El oro y los ETFs se postulan como alternativa. También se consolida la tesis generacional: el coleccionismo muere cuando la generación que lo vivió desaparece. Y aparece un nuevo frente: la falsificación como amenaza estructural, especialmente en monedas antiguas y videojuegos. La conversación se llena de apuestas variopintas: plantas, coches, militaria, latunes. Nadie se pone de acuerdo, pero todos coinciden en una cosa: el coleccionismo como inversión es una mala idea comparado con acciones u oro.
La anécdota
Un forero rescata la colección del marqués de Leguineche y sugiere que ampliarla hoy requeriría «acciones heróicas en las mismísimas guaridas del charismo». Otro responde con sorna: «Hay que coleccionar pelos de conio, como el marques de Leguineche». La conversación deriva hacia los latunes: «algunos latunes con los años son considerados delicatesen».