Energía libre sin combustible: el nuevo cebo de Andreu Bacardit
¿Qué necesidad tiene un inventor de pedir financiación si su tecnología genera energía ilimitada? Esa es la contradicción que rodea al Proyecto Onion, la supuesta fuente de energía limpia e infinita que promete Andreu Bacardit. En los últimos días, el proyecto ha ganado notoriedad, pero las dudas también se han disparado.
Los antecedentes de Bacardit no ayudan. Primero ofreció equipos domésticos de 15 a 200 kW bajo la marca “Libertad”, con preventas que nunca se entregaron. Luego saltó a un modelo de centrales gigantes a 40 €/MWh. El patrón es claro: cambiar de producto cuando el anterior falla, escalando promesas para ocultar la falta de resultados.
La ausencia de homologaciones, certificaciones y la opacidad sobre el funcionamiento real hacen saltar las alarmas. Los escépticos recuerdan otros fraudes energéticos, como el agua que se convertía en gasolina. La pregunta es si algunos inversores se dejarán seducir de nuevo.
Mientras tanto, Bacardit cuenta con seguidores que lo ven como un genio incomprendido, pero la evidencia disponible apunta a un esquema de captación de capital con pocas probabilidades de éxito. La energía libre, como el movimiento perpetuo, sigue siendo un sueño que se resiste a la realidad.