Del vídeo de la acampada al enlace porno: el hilo se desmadra
La conversación sobre la acampada de Sol pega un volantazo. Lo que empezó como un examen de conciencia sobre la crianza se convierte en un muestrario de prejuicios estéticos, enlaces a webs para adultos y pronósticos apocalípticos sobre la inteligencia artificial. El hilo se parte en dos cuando alguien suelta un tuit y otro participante pega un enlace a una página porno. A partir de ahí, la bronca se multiplica.
Qué se ha sabido
En este tramo no hay fuentes oficiales ni cifras verificables. Los participantes hablan de experiencias personales y de impresiones. Un forero comparte un tuit que se comenta aquí:
. Otro pega un enlace a una web para adultos:
un vídeo de contenido sexual explícito. Nadie aporta datos contrastados. Se menciona que para el Ingreso Mínimo Vital hay requisitos como estar trabajando, dos años independizado, tener menos de 20.000 euros y que se acaben las ayudas del desempleo. Es la única referencia concreta, y la hace un participante sin citar fuente.
Dónde está la bronca
La bronca se divide en cuatro frentes. El primero es el de la estética y el aspecto. Un participante describe el transporte público de Madrid como un horror moral por los tatuajes, pendientes y pelos de colores. Otro critica la estética de los acampados: greñas, rastas, sandalias y pantalones elásticos. Frente a eso, hay quien defiende que esa estética no define a nadie y que se trata de una fase. El segundo frente es el de la clase social. Varios insisten en que la mayoría son niños de papá con la espalda cubierta. Otros replican que hay más gente cobrando ayudas bien vestida que en la acampada, y que los requisitos del IMV eliminan a la mayoría. Un participante sostiene que los únicos que cuadran con esa descripción son gitanos, y otro le responde que no se de qué tiene que pedir perdón. El tercer frente es el de la inteligencia artificial. Un forero pronostica que muchos ingenieros y directivos irán a la calle y que los acampados, con su economía informal, están mejor preparados. Otro le responde que trabajar no te da derecho a todo. El cuarto frente es el de la política. Se repite la frase de que si a los 20 no eres de izquierdas no tienes corazón y si a los 50 no eres de derechas no tienes cerebro. Alguien añade que los de 20 ahora votan Vox, y otro extiende el voto a los de 30 y 40 por la competencia desleal y la inmigración. La discusión sube de tono cuando se cruzan insultos y descalificaciones. Un participante dice que se me ocurren mil millones de actividades para hacer vida social diferentes a estar en esa pocilga de cabezas vacías. Otro afirma que si su hijo fuera a ese estercolero se colgaría del árbol más alto. La cosa no queda ahí: alguien califica el vídeo de degenerado y pregunta qué veneno anal es esto. El enlace porno aparece sin más comentario y se mezcla con el resto de la conversación.
Qué cambia respecto a antes
Lo que antes era un debate sobre la paternidad como azar o como trabajo ahora se convierte en un juicio sobre la estética y la clase social de los acampados. La predicción de que los acampados se cortarían las rastas y serían jefes se mantiene, pero pierde fuerza frente a la idea de que son una fase que se pasa con la edad. El asunto nuevo es la inteligencia artificial: entra con fuerza y desplaza el foco de la
educación al futuro del trabajo. También entra el enlace porno, que nadie comenta pero que cambia el tono del hilo. La conversación no se resuelve; se multiplica.
Una predicción que se repite
Varios participantes insisten en que la rebeldía juvenil es una etapa que se supera. Uno pone ejemplos: Jiménez Los Santos y Antonio Escohotado fueron comunistas de jóvenes y luego se convirtieron en referentes. Otro añade que el izquierdismo es una enfermedad que se pasa con la edad. Frente a eso, hay quien sostiene que los de 20 ahora votan Vox y que la etapa ya no es de izquierdas. La predicción no tiene plazo, pero se repite como un mantra: ya se les pasará.