El hilo se parte entre los que ven negligencia y los que dudan
La conversación sobre el accidente de Urda pega un giro. Ya no se discute si el maquinista tuvo la culpa, sino si alguien decidió circular con todos los sistemas caídos. Los mensajes de este tramo, todos del
29 de octubre, se enredan en dos frentes: la responsabilidad política y el diseño del sistema. Y aparece un nombre que nadie suelta: la empresa de seguridad informática de Renfe y Adif.
Qué se ha sabido
El hilo arranca con un mensaje que resume la postura mayoritaria:
si nada funciona, el tren no sale. A partir de ahí, los participantes empiezan a tirar del hilo de la empresa que gestiona la ciberseguridad de Renfe y Adif. Un forero pregunta si es la misma que mantiene el sistema obsoleto LZB en lugar de migrar a uno más moderno. La respuesta de otro participante es que esa empresa gana más actualizando que manteniendo la obsolescencia, y que el tendido del AVE está proyectado con fibra óptica para que las balizas registren su estado.
Lo sé porque yo estuve allí, añade. Otro mensaje enlaza una noticia de
20minutos sin más comentario. Y se cuela un tuit de una política que denuncia la filtración de audios del operario y el maquinista pese al secreto judicial.
Dónde está la bronca
El choque no es sobre el fallo, sino sobre quién lo permitió. Un bloque insiste en que el sistema funcionó: detuvo la circulación cuando tocaba. El problema fue
bypasear todos los sistemas caídos y reanudar la marcha en manual. Eso, dicen, es una negligencia gravísima que ningún operador puede autorizar por su cuenta; hay que mirar más arriba. Frente a eso, otro participante sostiene que la empresa de seguridad informática es la misma que mantiene el LZB, y que eso ya es un indicio. La discusión deriva hacia el terreno político: si el ministro Puente debe dimitir, si el Gobierno reconocerá el error, si esto afecta a la sucesión. Un forero recuerda el precedente de Valencia:
solo murió el conductor, le echaron la culpa, y a los dos días los vagones estaban carbonizados. La sospecha sobre el relato oficial planea en varios mensajes, aunque nadie aporta pruebas. También se menciona un posible hackeo, pero se descarta por falta de sustento y se atribuye a
entornos socialistas que buscan desviar la atención.
Qué cambia respecto a antes
Lo que antes era una crítica al error humano como causa ahora se convierte en una acusación de decisión política. El foco se mueve del maquinista al centro de control y de ahí al ministerio. La predicción que se lanza es que Puente acabará en un juzgado:
dos accidentes en nueve meses, que cuente en sala que él ni suelda vías ni está en el control de Atocha. Otro participante vaticina que no irá a la cárcel, pero que su carrera política queda tocada. Y se abre un asunto nuevo: la empresa de ciberseguridad, que hasta ahora no había salido en la conversación.
El cálculo que nadie hace
Nadie pone cifras concretas, pero se repite una idea: un sistema de seguridad que depende de que un operario no se equivoque no es un sistema de seguridad. La comparación con el coche de casi 20 años que avisa al aparcar a 10 centímetros sigue sobre la mesa. Y se añade otra:
el AVE tiene los mismos sistemas antichoque que los coches de choque de la feria. La ironía no oculta el fondo: en un país desarrollado, un tren no debería alcanzar a otro parado.
La política en el punto de mira
Los mensajes más políticos ocupan la segunda mitad del tramo. Se especula con que el Gobierno busca un chivo expiatorio para proteger al ministro. Un forero sostiene que el presidente del Gobierno nunca reconocerá un error y que, a un mes de las elecciones, hará lo que le convenga. Otro apunta que el ministro de Transportes sabe que puede ser cesado pero que no se irá por su propio pie. La conversación se calienta con acusaciones de politizar el dolor, y alguien recuerda el Prestige para señalar la hipocresía de los que ahora se erigen en expertos. El hilo termina sin acuerdo: unos piden responsabilidades políticas, otros insisten en que el sistema falló y que la culpa es de quien lo diseñó.