Muere Tom Skerritt, el secundario que sostuvo media filmoteca
Tom Skerritt ha muerto a los 93 años, según los mensajes del hilo. El actor que encarnó al capitán Dallas en Alien, el octavo pasajero, al comandante Viper en Top Gun y al doctor Drumlin en Contact. Un secundario de lujo, de esos que sostienen una película sin que el cartel lo anuncie. Y con una melena que, a los 93, ya la quisieran muchos.
La noticia ha caído en el mismo saco que otras del momento: también se ha conocido la muerte de Bill Pullman, según un comentario del hilo. Dos nombres que el gran público asocia a un puñado de taquillazos y que, sin embargo, llenaron horas de cine de sobremesa.
De M*A*S*H a Picket Fences: la carrera que no sale en el tráiler
Skerritt no fue un rostro de primera fila, y aun así aparece en media filmoteca de cualquiera. En
M*A*S*H (1970), la película de Altman, era Duke Forrest, el cirujano sureño compañero de Ojo de Halcón. En
El río de la vida (1992), de Robert Redford, hacía de reverendo Maclean, el padre que enseña a pescar con mosca a sus hijos; para muchos, su mejor papel. En
Magnolias de acero (1989) era Drum, el marido de Sally Field. Y en televisión, el sheriff Jimmy Brock en
Picket Fences (1992-96), un papel que le valió un Emmy al mejor actor de drama.
El dato que ordena su carrera es ese: un Emmy, una filmografía de secundario y una capacidad para aparecer en las películas que luego se recuerdan. No es poco.
El capitán que el guion quitó de en medio
En Alien, Dallas es el capitán y parece el protagonista durante media película, hasta que el guion lo quita de en medio en los conductos. Fue de las primeras veces que una película mataba así al líder y dejaba el peso a Ripley. La escena de la habitación del ordenador, MADRE, con todas esas lucecitas, es la que muchos asocian al personaje. El diálogo del capitán explicando la transmisión interceptada quedó grabado en la memoria de quien la vio.
Sobre su oficio hay división. Una parte lo considera un actor del montón, uno más; otra sostiene que su solidez es precisamente lo que hacía creíbles a los protagonistas. Lo cierto es que su nombre no llenaba salas, pero su cara sí llenaba escenas.
Una muerte fingida que hizo reír a un cine entero
Hay una anécdota que resume su lugar en la memoria colectiva: en el thriller
Jaque al asesino, protagonizado por Christopher Lambert, Skerritt fingía su fallecimiento cuando el psicópata le cortaba el cuello, y la escena provocó un ataque de risa en mitad de un cine de verano, según el relato de un participante. También aparecía en
El principiante, de Clint Eastwood.
El hombre que fue Dallas, Viper y Drumlin se va con 93 años y con más pelazo que la mayoría. La pregunta es si su figura de secundario imprescindible seguirá teniendo hueco en una industria que ya apenas escribe papeles así. Probablemente sí, aunque cada vez cueste más encontrarlos.