El hilo se encona: de la burla al «enemigo declarado»
El segundo tramo del hilo ya no va de despedir a Beiras. Va de ajustarle las cuentas. Si en el arranque había dos bandos, aquí uno de ellos se impone: el que no le perdona nada. Y el otro, el que pedía respeto, se queda defendiendo solo que era «un hombre respetable», como mucho.
Qué se ha sabido
En este tramo no hay noticias nuevas sobre la muerte de Beiras. Lo que aparece son reacciones, algún enlace y un tuit que se comenta. Alguien pega
y a partir de ahí varios mensajes lo usan para atizar. También se cita un texto de Denís Carvallo, secretario xeral de Nova Ultreia, con un fragmento que habla de «O carnyx deve resoar primeiro: convocar, alertar, unir na defensa» y de que «só depois de preparada a resisténcia e recuperada a vontade de existir como nazóns, as gaitas poderán, finalmente, afinar-se na lira dun Imperium». Un forero lo copia entero y lo firma. Se menciona que Beiras era profesor emérito, no catedrático, y que su libro no tiene «ni un solo párrafo de desperdicio». Se recuerda que nació en una familia acomodada y que estudió en casa, no en la escuela pública. Y se habla de la jornada de reflexión de unas autonómicas: Fraga jugando al dominó en una tasca y Beiras tocando los nocturnos de Chopin al piano.
Dónde está la bronca
La bronca ya no es entre los que pedían respeto y los que se reían. Es entre los que directamente lo tratan como enemigo y los que, sin comulgar con él, le reconocen algo. Un participante lo dice sin rodeos: «¿Pero cómo no vamos a alegrarnos de la muerte de un enemigo declarado de nuestro país?». Frente a eso, otro responde: «Yo creo que Beiras estaba equivocado en muchas cosas pero era un hombre respetable». Y un tercero tercia: «A mí me pasa lo mismo. De todas maneras estoy de acuerdo con algunas de sus propuestas».
El argumento que más se repite es el del daño a Galicia. Varios sostienen que llevó al nacionalismo gallego al marxismo y que eso impidió un proyecto moderado de defensa de la tierra. Uno lo formula así: «Hizo daño a Galicia porque llevó al nacionalismo gallego al marxismo, lo que evitó que aquí hubiera un proyecto político serio de defensa de la tierra en posiciones moderadas». Otro añade que «siempre perdía todas las elecciones a las que se presentaba». Y un tercero remata: «Montar en Galicia un movimiento político absurdo, un movimiento separatista en una región pobre y envejecida ya de hace décadas que depende totalmente del Estado del que se quiere separar debido a las pensiones».
Hay quien le reprocha su origen privilegiado. «De los pocos privilegiados que estudió en casa y no en una escuela pública franquista», dice un mensaje. Y otro insiste en que la izquierda es «tan devota de lo público en público, pero tan alérgica en su vida privada a mezclarse con el público». También se le acusa de haber sido «un tío con un claro perfil de maltratador» por episodios de forcejeos en actos públicos, y se menciona que estuvo en el psiquiátrico. Nada de eso se contrasta.
En medio, algunos defienden su talla. «Intelectualmente le daba diez vueltas al 99% de los políticos actuales», dice uno. Otro recuerda que era «un hombre respetable» y lo compara con Marcelino Camacho. Y un tercero reivindica su libro: «Un crack, pero no es catedrático como su mentor Fraga, sino profesor emérito. El libro no tiene ni un solo párrafo de desperdicio».
La discusión deriva hacia Vox y el voto. Un forero dice que Vox le parece «un partido extranjero con ideología y cultura extranjera» y que no les votará. Otro responde que hay dos comunidades con mucha gente de derechas donde Vox no tiene ni un diputado: País Vasco y Galicia. Y un tercero cierra: «Castilla es Galicia degenerada».
Qué cambia respecto a antes
En el tramo anterior la bronca era entre los que pedían respeto y los que se reían. Aquí el que pide respeto ya no pide respeto: pide que se le reconozca como «hombre respetable», que es otra cosa. El que se reía ahora directamente lo llama enemigo. La novedad es que entra el tuit y que la discusión se corre hacia el voto a Vox y hacia el papel de Galicia en España. También aparece una lista de políticos gallegos de aquella generación: Fraga, Mella, Beiras, y solo queda Barreiro Rivas. Y se cierra con un mensaje que resume el tono: «Una rata menos en España».
La lista de los que quedan
Una forera hace inventario: «Con la muerte de Beiras, ya sólo queda Barreiro Rivas como representante de los políticos gallegos de aquella generación. Mucho más preparados que los de ahora». Y enumera: Fraga, Mella y Beiras. De González Laxe dice que le parece «un político mucho más flojo». Es el único mensaje del tramo que intenta ordenar algo.
El tuit que aviva la bronca
El tuit pegado
no se transcribe, pero se comenta. Varios mensajes lo usan para reforzar la idea de que Beiras era un personaje oscuro, educado en la London School of Economics y sirviendo a intereses globalistas. A partir de ahí, la conversación se encona.