Alfa Romeo resucita el V6 de 520 CV sin electrificar y a 105.000 euros
Stellantis ha confirmado la vuelta a los configuradores europeos del Alfa Romeo Giulia Quadrifoglio y del Stelvio Quadrifoglio con el mismo bloque V6 biturbo de 2.9 litros, 520 CV y 600 Nm que se dejó de vender la primavera anterior. Sin hibridación, sin microhibridación y con etiqueta C de la DGT. La marca lo anunció en el Salón de Bruselas y las entregas arrancan en marzo, con una prórroga garantizada hasta 2027. El motor, derivado del F154 de Ferrari al que se le han quitado dos cilindros, no ha recibido ni un ajuste: es idéntico al que ya conocíamos. El precio de partida en España ronda los
105.000 euros, IVA incluido.
Qué significa que Stellantis vuelva al V6 puro
El movimiento se lee como una rectificación de estrategia. Santo Ficili, consejero delegado de Alfa Romeo, lo justificó en enero: la marca imaginaba un futuro exclusivamente eléctrico para cumplir las normas de Bruselas, pero Europa ha abierto la mano con la prohibición de vender gasolina más allá de 2035 y eso devuelve margen a los PHEV. Con Jean-Philippe Imparato al frente de Stellantis en Europa, la senda cambió: «Quiero motores de combustión interna», dijo. De ahí que el diésel 1.5 BlueHDi de 130 CV se mantenga hasta 2030 en el Peugeot 308 o que el HEMI V8 haya vuelto a fabricarse desde agosto para las pick-up de RAM, algunos Jeep y modelos Dodge.
Hay quien sostiene que esto es una declaración de intenciones más que un plan de ventas. La berlina deportiva de 120.000 euros no es un producto de volumen y su función real es la de escaparate: imagen de marca, exclusividad y una tirada corta que probablemente se agote. Hay quien sostiene que se revalorizará de inmediato, como ya ha hecho el modelo anterior, que pasó de 80.000 a más de 100.000 euros.
El problema de vender un V6 en la Europa de las emisiones
La otra cara del asunto es la cuota de emisiones del grupo. Cada unidad de este V6 obliga a compensar con eléctricos que Stellantis no coloca con facilidad, así que el fabricante tiene incentivos para que el coche sea caro y escaso. No es una apuesta de mercado: es un ejercicio de imagen con coste contable.
El escenario pesimista parte de otra base. La clase media que podría aspirar a un térmico potente está empobrecida y acostumbrada a tricilíndricos de bajo consumo, con mantenimientos que no siempre son baratos. Quien gasta 120.000 euros en una berlina mira antes a Audi, Mercedes, BMW, Lexus o Porsche. Y el comprador chino de lujo, que antes absorbía estos excedentes europeos, ya no los quiere: encuentra berlinas propias con suspensión magnética y acabados por la mitad de precio.
El motor como objeto de colección
El Giulia Quadrifoglio es propulsión trasera; el Stelvio, tracción total. Ambos comparten diferencial autoblocante, aerodinámica activa y fibra de carbono en transmisión, capó, alerón, faldones y labio delantero. Aluminio en el V6. La gama entera es etiqueta C, sin electrificación de ningún tipo.
Entre los aficionados circula la idea de que este coche quedará como el canto del cisne del motor de explosión, lo máximo a lo que llegó una berlina de gasolina. Otros recuerdan que el motor nunca se fue del todo: solo dejaron de aceptarse pedidos, y lo que ha llegado es una actualización de 510 a 520 CV. La paradoja es que un coche con precio de Porsche se venda como el último representante de una especie que Europa legisló fuera de catálogo.
¿Cuánto tardará Bruselas en volver a cambiar de criterio?