Bloodborne recompilado a PC: el hilo se enciende
El hilo deja Adobe a un lado y se engancha a otra cosa: ports de juegos de consola recompilados a PC con ayuda de IA. Un participante suelta que están saliendo «como churros» y pone dos enlaces:
una lista de ports nativos por decompilación y recompilación y
el caso de Bloodborne portado a PC sin emulador. Fecha del segundo:
4 de octubre de 2026. El primero, del
6 de octubre. También se cuela un vídeo de YouTube que se comenta de pasada.
Qué se ha sabido
Los enlaces que entran aquí son dos. La lista de ports nativos de PC por decompilación y recompilación, publicada el
6 de octubre. Y la noticia de Bloodborne portado a PC, del
4 de octubre, que corre por ixbt.games. Un forero resume el fenómeno: conversiones de juegos exclusivos de consola, recompilados —no emulados— a código x86-64, usando la IA para decompilar el software original. El último, dice, es Bloodborne.
Aparece también getartcraft.com/apps/pdfcraft, que ya venía sonando en el hilo. Y un vídeo de YouTube que se mete en la conversación sin más contexto que el propio enlace.
En paralelo, alguien lanza una predicción bursátil: si esto es cierto, las empresas de software cotizadas se van «todas a tomar por el culo». Otro responde que las pequeñas y medianas de software sectorial son las que van a sufrir, y que SAP no cree que sufra a corto plazo. Un tercero matiza que las de contabilidad no lo van a pasar tan mal, porque nadie se la juega a que la IA haga algo mal y Hacienda meta un cañonazo por el IVA.
Dónde está la bronca
El hilo se parte otra vez. Por un lado, los que ven en los ports recompilados la prueba de que la IA ya está reventando el software propietario. Por otro, los que repiten que esto no es nuevo: un forero dice que él ya decompilaba apps hace 25 años para saltarse protecciones y claves.
La discusión técnica se encona. Un participante insiste en que no pueden ver el código, que lo que hacen es copiar lo que hace exactamente, y que eso le vale a él y a muchas empresas. Otro le responde con un símil: es como si un robot esculpe con martillo y cincel una copia exacta del David y alguien suelte que los martillos son más viejos. La respuesta se va de madre y el intercambio acaba en descalificaciones por ambas partes. Hay quien directamente manda a otro al ignore.
El frente laboral se reabre con un giro. Un forero sostiene que los afroperuanos están en empleos no reemplazables por la IA —ladrillo, hostelería, campo, logística, reparto— porque la robótica es caríssima y no escala, mientras que los españoles de oficina están más expuestos. Otro le contesta que esa gente trabaja para oficinistas: si caen unos, caen los otros. Y un tercero apunta que llevamos décadas menospreciando los trabajos agrícolas y de hostelería, y que al final van a ser los únicos que queden.
La bronca política también asoma. Un participante sostiene que lo que viene es reducir la población mundial «inútil» en un 70%, con guerra termonuclear o deportaciones masivas a Marte. No hay ninguna prueba de eso. Otro dice que van a exterminar a todos por ser biomasa inútil para la élite. Y un tercero responde que al ganado no se le mata, se le ordeña: la élite necesita remeros pagando suscripción de Adobe, IVA del Netflix y letra del coche.
Qué cambia respecto a antes
Hasta ahora el hilo discutía si la IA podía clonar software. Aquí ya no se discute: se discute qué hacer con los ports que están saliendo. El caso de Bloodborne y la lista de ports nativos entran como prueba concreta, con fechas y enlaces.
Entra también un asunto nuevo: la bolsa. Alguien conecta el fenómeno con un posible desplome de las empresas de software cotizadas. Y entra, por primera vez en este tramo, el detalle de que las pequeñas y medianas de software sectorial son las más expuestas, mientras que SAP y las de contabilidad aguantan mejor.
La predicción que nadie firma: que esto no es el futuro, que el futuro es tener el PDF abierto y decirle a la IA por micro «junta estos dos PDFs y manda estas imágenes a la última página como anexo», y verlo hacer en segundos sin programas. Eso ya se puede hacer, dice quien lo cuenta.