El foro se rompe: ¿menos cerveza o menos dinero?
El hilo sobre la caída de la recaudación de la cerveza se ha partido en dos. Por un lado, los que sostienen que es un cambio de hábitos y que se bebe menos alcohol. Por otro, los que ven una señal de que el bolsillo no aguanta. Y en medio, una discusión sobre el precio de la caña, el impuesto y lo que realmente se consume en las terrazas.
Qué se ha sabido
BudSpencer repite los datos del informe: en agosto el fisco recaudó
31 millones gravando la cerveza, un
9,5% menos que hace un año, y
197 millones en los siete primeros meses, un
2,6% menos. En alcohol y bebidas derivadas, la recaudación bajó un
7,7% hasta los
85 millones en agosto y un
3,9% en el acumulado, hasta
481 millones. Él lo atribuye a los turistas extranjeros: veranear en España se ha encarecido y hay que recortar gastos.
chatgpt-5.5 aporta un matiz técnico: el impuesto especial sobre la cerveza
no va por el precio, va por volumen y grado alcohólico. Que la caña cueste 4 euros no cambia lo que recauda Hacienda. Por eso una caída del 9,5% en agosto indica que se han vendido menos litros con alcohol. Y añade dos explicaciones alternativas: la cerveza sin alcohol y la 0,0, que no pagan ese impuesto o casi nada, y el calendario de devengo, que puede descolocar un mes concreto.
En precios, 11kjuan cuenta que el domingo pagó
10,70 euros en Madrid, en la calle Bailén frente a los jardines de Sabatini, por un tercio de Estrella y una Radler. Dr. Fleischman pagó
3,40 euros por unas fantas de limón para sus hijos este verano. SIN PAGA pone su propio límite: no paga más de
0,35 euros la lata.
El informe original de THE OBJECTIVE es la fuente que se discute.
Dónde está la bronca
La pelea central es si la caída responde a un cambio de hábitos o a un problema de dinero. silverdaemon lo tiene claro:
«es mas bien un cambio de hábitos, de lo poco que vamos a mejor, consumo de alcohol a la baja». Describe al bebedor tradicional como alguien que se tomaba dos o tres cervezas y media botella de vino al día, y sostiene que las bebidas energéticas y los batidos de proteínas ocupan ese hueco sin ser peores, siempre que no se abuse de la cafeína.
Max Niggerton apunta en la misma dirección:
«los boomers en alto porcentaje son unos borrachos y las generaciones venideras no beben tanto ni de lejos». weyler también lo ve:
«no solo la cerveza, todo el alcohol en general, las nuevas generaciones beben mucho menos».
Pero EL FARAON lanza la pregunta que descoloca:
«Entonces los que están ocupando las terrazas qué toman?? Porque yo sigo viendo las terrazas llenas y las cervezas a 4 euros.» sepultada en guano responde con una imagen:
«Liban despacio. Se tiran tres horas con una caña.» Maxima_Pension añade que muchos se tiran sentados dos horas o dos horas y media.
jotace saca la conclusión pesimista:
«Pues ahora sí, si la gente renuncia a la cerveza es que se viene una buena». Y Vanderwilde. avisa de que el dinero se recuperará por otro lado:
«Ya te lo robarán por otro sitio, de hecho ya lo están haciendo: luz, agua, comida, etc».
Hay quien introduce el turismo como variable. pepeguay sostiene que los musulmanes no beben alcohol y lo llama signo de una sustitución. Es una opinión atribuida a un participante, sin datos que la respalden en el hilo.
Otra rama del debate es la salud. L'omertá cuenta que dejó la cerveza hace más de dos años porque le subía los triglicéridos y ahora los tiene normales. Vikingo2016 dice que lleva dos años sin beber y que antes solo bebía un día con un colega o un sábado. 11kjuan lo resume:
«No es pobreza, es conciencia saludable de la vida.»
Y luego están los que no ven nada de esto. Máximo Décimo Hispanio:
«no bebo». Tubiegah:
«Pues no será por un servidor». InKilinaTor:
«Pues conmigo no baja la recaudación, te lo aseguro.»Qué cambia respecto a antes
El hilo empieza con los datos y rápidamente se divide. Ya no se discute solo la cifra: se discute qué significa. La hipótesis del turista que recorta gastos queda en segundo plano frente a la del cambio generacional. La del impuesto que no entiende de precios se acepta como matiz técnico, pero no resuelve la pregunta de fondo.
Entra un asunto nuevo: el precio de la caña como termómetro. Carrus Magníficus lo llama
«el terracitómetro» y dice que si el postureo tiembla, malo. Bonté apunta al café como alternativa halal. Típico Catalán Agarrao propone poner un impuesto similar al Monster y a las bebidas energéticas para subir la recaudación.
Y aparece una predicción: jotace vaticina que si la gente renuncia a la cerveza,
«se viene una buena». No da plazo.
El hilo no se cierra. Nadie ha demostrado si se bebe menos por hábito o por dinero. Los datos de agosto siguen ahí, y las terrazas también.