Por qué las reseñas negativas de HSN no llegan a publicarse
Un bote de proteína que llegó con mal olor. Un cliente veterano que no pensaba tomárselo. Y una reseña negativa publicada en la web de la tienda que, sencillamente, nunca apareció. Así resume un comprador de larga trayectoria su último choque con HSN, la firma de suplementos afincada en Granada. Lo que arrancó como una queja por un producto defectuoso ha derivado en una sospecha más molesta: que la tienda solo muestra las opiniones que le convienen.
La queja: producto malo y atención al cliente que da largas
El caso es de manual. El comprador había pedido el mismo producto otras veces sin problema. Esta vez el olor era insoportable y no se lo tomó. Reclamó y la respuesta fue tajante:
el lote estaba bien. Ni sustitución, ni explicación, ni margen. «Me dan largas», sostiene. Sumó a eso un trato que consideró desconsiderado. Su conclusión: no vuelve. El detalle que enciende todo viene después.
¿Solo hay opiniones positivas en la web de HSN?
Publicó su reseña negativa en la propia web de la tienda. No apareció. En cambio, sí veía colarse otras más recientes, todas positivas. La lectura es directa:
las que no gustan no pasan el filtro. Es un patrón que más consumidores dicen haber detectado y que encaja con la desconfianza hacia las reseñas alojadas en la propia tienda que vende el producto.
La salida más repetida: llevar la queja donde la empresa no manda.
Trustpilot, opiniones de Google, la ficha del comercio en Maps. «Si no los tiene, paso, porque me da mala espina», resume alguien que dice revisar siempre esas plataformas antes de pagar. En Google, de hecho, sí abundan las reseñas negativas de HSN, sepultadas bajo una cascada de positivas. Una de las que circula asegura haber encontrado
partículas negras dentro de un bote de proteína de chocolate, además de sabor y disolución deficientes. Es un testimonio aislado, sin verificación independiente, pero apunta a algo más serio que un olor raro.
¿Sirven de algo los suplementos? La cuestión de fondo
Detrás del enfado late una discusión sobre el propio producto. Una parte sostiene que la mayoría de los suplementos, de cualquier marca, no produce efecto perceptible: verificarlo exige analíticas y controles que casi nadie hace. «Con la gran mayoría no deberías notar nada», concede un consumidor, que aun así no mete a HSN entre los peores.
Otros no son tan benévolos. Hay quien califica los suplementos de la casa como los peores que ha probado y recomienda competidores patrios como
Perfect Nutrition o Amix, más caros, pero en su opinión de más calidad. Un tercero relata ardores tras tomar L-teanina de la marca y cero efecto, un extremo que una sola experiencia no permite generalizar. Y siempre el mismo contrapunto:
nadie da duros a cuatro pesetas. Un bote de vitaminas de
120 cápsulas a seis euros invita a preguntarse qué hay dentro.
El negocio de la reputación: borrar y tapar opiniones
Lo que remata el asunto es la maquinaria. Un profesional que dice dedicarse a la reputación online describe sin pudor cómo las empresas gastan dinero en enterrar comentarios negativos y en sembrar positivos por doquier. Su método estrella, cuenta, pasa por editar un comentario propio dentro de un grupo crítico hasta que la plataforma acaba retirándolo de los buscadores, sin que el administrador se dé cuenta.
Ingenioso. Y todo lo contrario de transparente.
Hay más: incluso en Google se han visto desaparecer reseñas legítimas, como la de un pub local que se esfumó sin explicación. La conclusión que saca más de uno es que la reseña que crees haber dejado puede no existir para nadie más.
La paradoja final es incómoda. En la web de HSN casi todo lo que se ve es bueno. Y desde fuera no hay manera de saber cuánto de ese brillo es real y cuánto es limpieza.