Dos días y un giro térmico: del sofoco al jersey en pleno agosto
Hace dos días el calor era tan insoportable que había que cerrar las ventanas. Esta noche, el frío ha obligado a hacer lo mismo, pero en sentido contrario. El mercurio ha dado un giro de 180 grados a mediados de agosto, y el país entero se pregunta si esto es normal.
El contraste regional: verano en el este, otoño en el centro
La caída térmica, sin embargo, no ha sido uniforme. Mientras en el este y el sur el verano sigue firmemente instalado, con noches de bochorno, en el centro y el norte ya se ha visto a gente con chaqueta y pañuelo al cuello. Dos realidades climáticas conviviendo en el mismo país y en la misma semana.
La culpa, según el cristal con que se mire
Ante este espectáculo, las interpretaciones se disparan. Están los que ven la mano del
cambio climático en cualquier oscilación del termómetro, los que responden con sorna que “todo es culpa del clima cambiático”, y los que, directamente, lo despachan como una simple anécdota estacional: a mediados de agosto, recuerdan, aún quedan semanas de calor por delante.
La ironía del asunto es que, mientras unos buscan culpables en el clima o en la política, otros señalan que los cambios bruscos de temperatura en esta época son más habituales de lo que parece. La gota fría, con sus inundaciones, llegará seguramente en las próximas semanas; y entonces todos volverán a hablar del clima.
Pero este episodio deja una pregunta en el aire: si en dos días pasamos de la camiseta al jersey, ¿qué podemos esperar de un otoño que se anuncia cada vez más impredecible? Nadie lo sabe, y eso, quizá, es lo único que está claro.