Girauta, en el punto de mira por su pasado y su sueldo
El hilo se parte en dos. Por un lado, los que atacan a Girauta por su pasado y por supuestas lealtades extranjeras. Por otro, los que defienden su derecho a criticar sin que se le atribuyan conspiraciones. La discusión se enciende cuando se menciona su etapa en ACOM y la Fundación Hispanojudía, y cuando se vincula su segundo tuit a la crisis humanitaria en Afganistán bajo los talibanes.
Qué se ha sabido
El hilo arranca con un mensaje que acusa a Israel de crear y financiar a la organización que atacó el 7-O, y que compara el armamento a Marruecos con la legítima defensa israelí. A partir de ahí, varios participantes empiezan a hablar del pasado de Girauta. Uno afirma que
«durante dos años estuvo a sueldo de ACOM y de la Fundación Hispanojudía». Otro asegura que
«los alubios lo tienen apadrinado 3000 pavos al mes creo que le dan», una cifra que se repite sin aportar prueba alguna. La discusión deriva hacia el segundo tuit de Girauta, que se interpreta como una referencia a la crisis del hambre en Afganistán. Se enlaza una noticia de
La Gaceta con el titular: «Los talibán hunden a Afganistán en una crisis de hambre sin precedentes: «Cuatro millones de niños están en peligro»». También se cuela un enlace a un artículo de
Desperta Ferro sobre la invasión soviética de Afganistán y el ascenso talibán, que un participante usa para responder a otro sobre el origen de los talibanes. La conversación salta de la geopolítica al pasado de Girauta sin transición.
Dónde está la bronca
El choque es directo. Por un lado, los que consideran que Girauta está comprado por intereses extranjeros y que su discurso forma parte de una campaña de un Estado que comete crímenes. Un participante lo resume así:
«Son los mismos que te dicen (con razón) que el gobierno de Sáunez conocía con antelación la invasión de Ceuta pero el gobierno de Satanyahu no sabía lo que iba a pasar el 7 de octubre». La acusación de hipocresía se mezcla con la de traición:
«A mi no me "la pela" que haya políticos vendidos a un estado extranjero. Se llama traición», dice otro. Frente a esto, hay quien defiende que Girauta simplemente ejerce su libertad de expresión y que atacarle por su pasado es una cortina de humo. La discusión sobre Afganistán añade otra capa: un participante sostiene que los talibanes son un producto de la geopolítica de la Guerra Fría, y otro le responde que
«1979 pilla un poco lejos». La bronca sube de tono cuando se cruzan acusaciones de antisemitismo y de complicidad con regímenes autoritarios. Un mensaje acusa a los críticos de Girauta de ser
«antisemita de baratillo» y de vender su alma a los talibanes, mientras que otro replica que el verdadero peligro es el lobby israelí. El intercambio se vuelve circular: cada parte acusa a la otra de estar al servicio de un poder oculto.
Qué cambia respecto a antes
Hasta ahora el debate se centraba en el marco de «legítima defensa» y en el doble rasero. Ahora entra en juego el pasado profesional de Girauta y su supuesta financiación, un asunto que no había aparecido en la página anterior. También se introduce el tema de Afganistán como ejemplo de crisis humanitaria que, según algunos, no recibe la misma atención mediática. La discusión sobre los talibanes y la URSS añade un elemento histórico que desvía el foco de Gaza. El hilo no llega a ninguna conclusión, pero deja un nuevo frente abierto: la honorabilidad de Girauta y la coherencia de sus críticos.
El dato que se repite
La cifra de
3000 euros al mes aparece como supuesto pago a Girauta, aunque nadie aporta documentación. Se menciona junto a su etapa en ACOM y la Fundación Hispanojudía, que un participante sitúa en
dos años. Son afirmaciones que se lanzan sin respaldo y que el hilo no verifica.