Rufián, según el diccionario: sinvergüenza, truhan, canalla
El hilo ya no va de la disculpa. En este tramo alguien pega la entrada del diccionario y el debate se convierte en un ajuste de cuentas con la palabra.
«Dantesco no. Rufianesco», resume un participante. Y a partir de ahí, cada mensaje añade una capa: la definición de la RAE, un sondeo sobre ERC, la caída de los comunes en Barcelona y una pelea abierta sobre si el votante medio tiene criterio o no.
Qué se ha sabido
El enlace más comentado es la entrada del diccionario. Un participante pega la definición de
rufián y sus sinónimos:
la RAE lo define como «persona sin honor, perversa, despreciable» y lista sinvergüenza, truhan, canalla, bellaco, granuja, pícaro, pillo, bribón, baladrón y bastardo. El mismo usuario añade la etimología: del italiano
ruffiano, derivado del latín
rufus, por alusión a las pelucas rubias de las meretrices romanas. La broma se sostiene sola.
El segundo enlace que entra es
un sondeo sobre ERC, Comuns y el frente amplio publicado el 16 de octubre. No se discute su metodología, se usa como munición.
Y hay datos electorales concretos. Un participante recupera el 28-M de 2023 en Barcelona: Trias ganó con
11 concejales y un 22,42%; Collboni quedó segundo con
10 ediles y un 19,79%; Colau tercera con
9 y un 19,77%. La diferencia entre segunda y tercera fue de
140 votos. Otro añade que Comuns pasó de ser primera fuerza en Barcelona en 2015 a tercera en 2023. Y un tercero sostiene que el hundimiento de los comunes no viene del pacto con Podemos, sino de haber puesto como candidata a una persona «totalmente quemada para la política».
También entra una fecha: un participante afirma que Rufián cobra del Congreso
desde 2016.
Dónde está la bronca
El hilo se parte en dos bloques que ya no se hablan entre sí.
Primer bloque: la trayectoria personal de Rufián. Un participante sostiene que empezó trabajando en El Corte Inglés y que al ver la oportunidad de colocarse en ERC no lo dudó. Otro añade que tiene la vida resuelta «con 2 días de cotización» y 8 años en el Congreso. Un tercero generaliza: de artistas y deportistas arruinados se oye hablar, de políticos no. Aquí no hay defensa.
Segundo bloque: el votante. Un participante lanza la tesis de que el votante medio es imprevisible y lo argumenta con los 140 votos de Barcelona. La respuesta no se hace esperar: hay quien llama a votar a Vox para fastidiar, quien dice que el programa lo lee en tuiter según los insultos, y quien sentencia que la política actual no da para más. Un participante reconoce que no es de izquierdas, que aún no sabe qué votará, pero que Rufián «sabe decir las cosas» y que si viviera en Cataluña a lo mejor lo votaba. Es la única voz del tramo que no le da estopa.
Hay un giro de tono. Un participante que empieza burlándose del aspecto de Rufián acaba reconociendo que «es rápido y afilado». Otro concede que es «medio listo para lo que hay ahí metido». La burla no desaparece, pero se mezcla con el reconocimiento de que el tipo juega bien sus cartas.
Y una rectificación: un participante que empieza con la definición del diccionario termina el tramo con un comentario sobre que la frase de Rufián da igual cuándo se diga. Como si la palabra se hubiera agotado.
Qué cambia respecto a antes
La disculpa ya no se discute. Se da por superada. Lo que entra es la etimología, el sondeo y la aritmética de Barcelona. El asunto nuevo es el votante: si el que cambia de Trias a Colau por 140 votos tiene criterio o no. Y aparece una predicción concreta: que en las generales todo irá al PSOE y que los extremistas votarán a sus partidos solo en las autonómicas. Nadie la rebate.
Una predicción y un cálculo
Un participante vaticina que en las generales el voto de izquierdas se concentrará en el PSOE y que los partidos a su izquierda solo competirán en las autonómicas. Sin plazo. Otro calcula que el votante medio es imprevisible y lo demuestra con los 140 votos que separaron a Collboni de Colau en 2023. Y un tercero sostiene que Rufián tiene asegurados otros cuatro años de escaño en Madrid, aunque eso ya venía de antes.