Fusionar PDF: páginas a la mitad y el truco que lo arregla
¿Por qué al fusionar varios PDF el resultado sale con unas páginas a tamaño normal y otras reducidas a la mitad? Es el problema que aparece cuando se juntan archivos escaneados por manos distintas. El caso concreto: un documento final de
45 páginas montado con PDFSAM en su versión gratuita, del que una parte llegó por correo electrónico —cada remitente con su escáner y su configuración— y otra la había digitalizado el propio interesado con el móvil, en momentos diferentes y a distancias diferentes. En los ficheros por separado todo parecía correcto. Juntos, un resultado difícil de presentar en cualquier sitio.
Por qué al fusionar PDF cada página sale con un tamaño distinto
Según la explicación del propio interesado, el problema no estaba en el programa sino en los distintos tamaños y formatos de los originales.
Cada archivo conserva el tamaño de página con el que se creó: un ajuste distinto en el escáner de cada remitente, un encuadre diferente al digitalizar con el móvil. Al unirlos, esos saltos se ven a simple vista.
Por eso el segundo intento, con otro programa, repitió el mismo desastre. El problema, según su hipótesis, viajaba dentro de los PDFs y no en la aplicación que los pegaba.
Qué herramientas unen PDF sin arruinar el formato
El repertorio que se despliega es amplio y nada sospechoso. En Linux, la utilidad
pdfunite del paquete poppler hace el trabajo con una línea de consola, y hay quien avisa de que ImageMagick, en versiones recientes, limita el tratamiento de PDF por motivos de seguridad y obliga a tocar su política de permisos. En Windows, un módulo de PowerShell resuelve lo mismo desde la terminal. En Mac, basta seleccionar los archivos y usar la acción rápida de creación de PDF.
Para quien prefiere ventanas y botones, la lista incluye LibreOffice, PDFGear, PDFTK Builder Enhanced y un par de suites de escritorio orientadas al entorno de oficina. La mayoría resuelve bien el pegado; el fallo de tamaño sigue dependiendo del original.
¿Es seguro subir un PDF a una web para unirlo?
Aquí el consenso se rompe menos de lo que parece. Las plataformas en línea son las más citadas por comodidad, y son también las que levantan recelos:
no sabemos quién está detrás ni dónde acaban esos archivos, advierte un participante. Para documentos con datos personales —un certificado bancario, por ejemplo— la recomendación que se repite es usar software instalado y trabajar sin conexión.
El debate no es tecnológico, es de confianza. Una utilidad local hace lo mismo y no exige entregar el documento a un tercero.
¿Cómo se arregla un PDF ya fusionado con páginas desiguales?
Aquí llega la parte interesante. Con el archivo ya montado y abierto, la solución que funcionó fue una impresión virtual:
Microsoft Print to PDF. El documento salió plano, con todas las páginas igualadas y un aspecto presentable. La operación convierte el archivo en una imagen homogénea y elimina de paso las diferencias de tamaño que arrastraban los originales.
No es magia, es rasterizar y recomponer.
La conclusión que deja todo esto es incómoda para el gremio del software: la herramienta importa menos que saber qué se le está metiendo dentro. Con tamaños de origen dispares, cualquier fusión sale torcida. Con un paso previo de aplanado, hasta el desastre se disfraza de revista.