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Resumen del debate: Frases épicas ya en desuso en el foro.
RESUMEN DEL DEBATE · 69 respuestas · actualizado el 24 Oct 2026
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El glosario que ya nadie escribe: del «miente, folla y huye» al «será en octubre»
Hay una frase que resume media década de discusiones económicas patrias y que hoy apenas se usa: «miente, folla y huye». La variante que circuló después, «miente, preña y huye», sirve igual de bien para medir el desgaste. Un inventario de expresiones que hace dos años llenaban cada página de Actualidad muestra ahora un cementerio de ocurrencias: algunas han muerto de éxito, otras de pura vergüenza ajena. La pregunta no es cuáles se decían, sino por qué han dejado de decirse.
El patrón es reconocible. Cada frase nació pegada a un ciclo: la burbuja inmobiliaria, el euríbor, el precio del alquiler, la política de bloques. Cuando el ciclo giró, la frase se quedó huérfana. Y ahí empieza el verdadero análisis.
Del «alquilar es tirar el dinero» al «no voy a malvender»
Pocas sentencias envejecieron tan rápido. «Comprar vivienda es tirar el dinero, lo mejor es alquilar» convivió durante años con su contraria, «alquilar es tirar el dinero», y ambas se esgrimían con la misma fe. El resultado es que hoy nadie se atreve a defender ninguna de las dos sin añadir tres matices y una coletilla.
El otro polo lo ocupa la resistencia del vendedor: «no voy a malvender», replicado con un «ni yo voy a malcomprar». Es el retrato de un mercado congelado, donde comprador y vendedor se miran sin pestañear. La frase no ha muerto: está en paro forzoso.
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El «será en octubre» y la fe en el calendario
Hubo una época en que todo iba a pasar en octubre. El «será en octubre» funcionaba como profecía laica: si no ocurría este año, ocurría el siguiente. La sentencia convivía con «hay luces a estas horas en los despachos del Banco de España», que insinuaba movimientos nocturnos de la autoridad monetaria. Ninguna de las dos ha resistido el contacto con la realidad, pero ambas explican una manera de esperar el desastre con paciencia de cartujo.
A su lado creció la «iglesia lonchafinista del puño cerrao», una cofradía del ahorro extremo que predicaba cortar el jamón de York en lonchas transparentes. Su versión moderna es el «céntimo eurista», primo hermano del «tapayogurismo», que consiste en cenar de tapeo gratis en las inauguraciones.
El «tochovista es mi pastor» y la política como resignación
La política dejó su propio repertorio. «Tochovista es mi pastor» fue durante años la forma más elegante de decir que uno ya no espera nada de nadie. A su lado, «disfrutar de lo votado» y «no se podía de saber» resumían la mezcla de ironía y fatalismo con que se despachaba cualquier decisión pública.
El inventario incluye también «Pedro Sánchez no convoca elecciones ni con agua caliente», una frase que se usaba como apuesta y que hoy se lee como simple descripción del paisaje. La política, en este glosario, no es un debate: es una forma de aguantar.
«Preñar el alma con furia de cerdo»: el idioma como espectáculo
Hubo un tiempo en que la creatividad verbal era un deporte de contacto. «Preñar el alma con furia de cerdo» no significa nada y lo significa todo: es la prueba de que un foro puede generar su propio idioma. Junto a ella, «pelitos a chortinas o sedes en las bombonas» y el mítico «TALUEC» funcionaban como contraseñas de pertenencia.
La frase «existen dos tipos de mujer, de prepago y de contrato» se cita aquí solo para señalar su presencia en el inventario, no para suscribirla. El glosario también envejece mal.
El «BMW rugiendo en las incorporaciones»
El retrato robot del triunfador tenía su propia jerga: «todo burbujarra gasta 30 cm de rabo, gana 10k limpios al mes, focka chortinas a pelo a diario y pasa las vacaciones en su llate rodeado de loomis de lujo». La parodia del nuevo rico se convirtió en un subgénero propio, con el «BMW rugiendo en las incorporaciones» como banda sonora y la «barra de hierro en el maletero» como remate.
Hoy ese retrato suena a otra época. No porque hayan desaparecido los nuevos ricos, sino porque el humor que los ridiculizaba se ha vuelto más cansado.
Por qué mueren las frases
La primera razón es el desgaste. Una frase que se repite mil veces deja de ser graciosa y se convierte en ruido. La segunda es el cambio de ciclo: el «mad max» y el «crédit crunch» tenían sentido cuando el suelo se movía; sin suelo que se mueva, son arqueología.
La tercera es la más incómoda. Muchas de estas expresiones nacieron para señalar al vecino, al que compraba, al que votaba o al que alquilaba. Cuando el vecino cambia de bando, la frase se queda sin destinatario. Y sin destinatario, no hay chiste.
Queda el «no va a pasar nada y lo sabeis», quizá la más honesta de todas. ¿Sobrevivirá al próximo ciclo, o será la primera en caer?
💬 LO QUE DICEN LOS FOREROS
«Comprar vivienda es tirar el dinero, lo mejor es alquilar.»
— Gutiérrez que le veo · debate sobre compra y alquiler
«No voy a malvender. Ni yo voy a malcomprar.»
— cabronavirus · mercado inmobiliario congelado
«Todo burbujarra gasta 30 cm de rabo, gana 10k limpios al mes, focka chortinas a pelo a diario y pasa las vacaciones en su llate rodeado de loomis de lujo dronjas y productos artesanos de calidac del rural español incluídos sus buenos caldos.»
— cabronavirus · retrato paródico del triunfador
📊 OPINIONES
Peso aproximado de cada postura en el debate. No es una encuesta.
Las frases murieron por desgaste45%
El cambio de ciclo las dejó sin sentido35%
Siguen vivas pero nadie las usa20%
📅 EVOLUCIÓN
Mes 1Se abre el inventario con las variantes de «miente, folla y huye» y «miente, preña y huye»
Mes 2Se incorporan las frases de vivienda: «alquilar es tirar el dinero» y «no voy a malvender»
Mes 3Aparecen las expresiones políticas: «será en octubre» y «tochovista es mi pastor»
Mes 4Se suma el retrato paródico del triunfador con el «BMW rugiendo en las incorporaciones»
Mes 5El inventario se cierra con la anécdota del cura de La Sagra y la sentencia «no va a pasar nada y lo sabeis»