El PSOE y la caja B: la línea roja que sus socios ya no pueden cruzar
¿Cuánto dinero en efectivo puede circular por la sede de un partido antes de que sus socios parlamentarios dejen de mirar hacia otro lado? La pregunta planea sobre el
PSOE desde que la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil concluyera, según las informaciones publicadas, que el ex número tres del partido, Santos Cerdán, gestionaba una contabilidad paralela en Ferraz. Según esas mismas informaciones, una empleada de la sede socialista lo habría implicado en los pagos no oficiales pese a su declaración judicial. El material del debate recoge que la Guardia Civil detectó «entregas en efectivo en beneficio de Ábalos que no han sido documentadas por el partido».
El asunto dejó de ser un problema interno para convertirse en una ecuación de geometría variable en el Congreso. Gabriel Rufián, portavoz de ERC, lo resumió con una frase que se convirtió en el eje de la discusión: «No nos hagan escoger entre corruptos cutres y corruptos premium, porque al final lo que les diremos es que la gente decida». La advertencia no era un farol. En el fondo, late la pregunta de si los socios de investidura están dispuestos a sostener al Gobierno mientras los papeles del caso se acumulan.
De los sobres de 500 euros a la caja B de Ferraz
Las cifras que maneja la causa, según los medios citados, no son menudencias. Koldo García, ex asesor de José Luis Ábalos, habría admitido, según las informaciones publicadas, que las «chistorras» a las que se refería en sus conversaciones eran billetes de 500 euros y que los cobró del PSOE, desmintiendo así al exgerente del partido. Su propia pareja quedó sorprendida por un pago: «¿2.000 chistorras? Eso es un millón», recoge una de las conversaciones publicadas. El hermano de Koldo reconoció haber ido a Ferraz a por sobres con dinero.
La trama de los pagos en metálico tiene un problema añadido para el partido: el tope legal. Según la normativa antifraude, el límite permitido en efectivo era de 2.500 euros, y se habría rebasado tres veces, lo que constituye un indicio de blanqueo de capitales. El juez del Supremo ve indicios de financiación irregular en los pagos en metálico del PSOE a Ábalos y la Audiencia Nacional deberá investigar las liquidaciones de gasto. Mientras, el gerente de la caja B, Mariano Moreno, confirmó al juez, según las informaciones publicadas, que Sánchez y la cúpula del PSOE «cobraron en efectivo».
El Supremo, Air Europa y el rescate de Plus Ultra
El caso no se limita a los sobres. La Justicia ratificó que se debe investigar a Sánchez por el rescate de Air Europa en pleno patrocinio a Begoña Gómez. El Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) concluyó que la Oficina de Conflicto de Interés, dependiente del Ministerio de Óscar López, debe reabrir las pesquisas sobre la millonaria inyección con dinero público a la aerolínea. En paralelo, Ábalos y Aldama contraatacaron y acorralaron a Zapatero por el polémico rescate millonario de Plus Ultra: «De todo se encargó él», según las declaraciones recogidas.
La red de sospechas se extendió a la petrolera venezolana PDVSA. Aldama declaró que la sociedad Apamate canalizaba 250 millones de dólares en petróleo para financiar ilegalmente al PSOE. Delcy Rodríguez habría admitido la veracidad del sobre de la financiación ilegal. Son acusaciones que, a la fecha de esta discusión, no han sido condenadas en firme y que el partido niega.
El PNV no da discursos, pero tampoco da pasos
En el plano parlamentario, la aritmética manda. El PNV es menos de dar discursos tipo Rufián, pero no va a dar ningún paso que comprometa su posición. La reflexión que sobrevuela es que señalar políticamente a los socios puede hacerles perder un pequeño porcentaje de votos, y que ese porcentaje sea clave. ERC, mientras tanto, ya no se esconde y defiende con uñas y dientes al PSOE y a Pedro Sánchez, según las informaciones publicadas. La estrategia de los republicanos viene de lejos: acusar a Junts de estar con la derecha española. El movimiento de Junts dispara los nervios en ERC y Rufián sale al rescate del PSOE.
La línea roja, en la práctica, se ha ido desplazando. Primero fue la corrupción; ahora, según un comentario que circula en el debate, la línea roja sería si la financiación irregular supera el millón de euros. La ironía se la lleva el propio relato: Yolanda Díaz protagonizó un lapsus en el Senado al afirmar que «queda Gobierno de corrupción para rato».
El PSOE ocultó 295 cuentas bancarias en el año de la financiación irregular
La contabilidad oficial del partido también presenta agujeros. El PSOE ocultó en sus balances 295 cuentas bancarias, con más de 300.000 euros, en el año de su presunta financiación ilegal, según las informaciones recogidas. A ello se suma que la Internacional Socialista, que preside Pedro Sánchez, no presenta rendición de cuentas desde que fue elegido por aclamación en noviembre de 2022. Lo ingresado por las cuotas de los partidos miembros podría superar los cinco millones de euros en estos años, sobre los que no hay información ni control.
El relato de la corrupción tiene un efecto limitado en las urnas. Como señaló Tomás Gómez, «con Sánchez el PSOE está en riesgo de desaparición». Pero la política española ha demostrado una capacidad de absorción notable. La gente decide, como advirtió Rufián. Y mientras decide, los sobres siguen apareciendo en los juzgados.