Feijóo rechazó investigar Angrois y ahora exige explicaciones por Urda
En julio de 2013, un tren Alvia descarriló en la curva de Angrois, a las afueras de Santiago. El maquinista reconoció que se confundió y tomó la curva a más del doble de la velocidad permitida. La vía estaba en perfecto estado y no había quejas sobre el sistema. Ocho años después, el mismo político que entonces gobernaba Galicia y se opuso a una comisión de investigación en el Congreso exige ahora responsabilidades por el accidente de Urda. La hemeroteca es tozuda.
La comparación entre ambos siniestros circula desde que el ministro de Transportes, Óscar Puente, compareciera por el fallo del sistema de seguridad en la línea de alta velocidad. En Angrois no falló la señalización: falló un hombre. En Urda, según las primeras versiones, falló el sistema. La diferencia no es menor, pero el relato político la aplana.
Qué pasó exactamente en Angrois
El tren cubría la línea de alta velocidad inaugurada diez días después de las elecciones, con el Gobierno en funciones. Los últimos cuatro kilómetros eran problemáticos en materia de seguridad y la solución provisional fue pasar a conducción manual. La señalización indicaba la prohibición de pasar de 80 km/h, pero la visibilidad era escasa y las referencias visuales se prestaban al error. El maquinista iba a 180.
La comisión de investigación que se votó en el Congreso no salió adelante. El PSOE se abstuvo, y el PP, con Feijóo al frente de la Xunta, rechazó la propuesta. Galicia no tenía competencias sobre los trenes. La investigación se limitó al ámbito político gallego, donde tampoco prosperó.
El doble rasero que nadie quiere ver
Ahora, el mismo partido que bloqueó aquella comisión exige explicaciones por el accidente de Urda, ocurrido con el mismo ministro menos de un año después del de Adamuz. Hay quien sostiene que la comparación es legítima: en ambos casos hubo quejas previas sobre el estado de las infraestructuras. En contra pesa el argumento de que en Angrois no había ningún informe técnico que advirtiera de un fallo inminente.
La hemeroteca no absuelve a nadie. Ni a los que miraron para otro lado entonces ni a los que ahora descubren la importancia de investigar. La diferencia entre un accidente por error humano y un accidente por fallo sistémico es la misma que entre una negligencia individual y una política pública deficiente. Confundirlas es hacer política con los muertos.
Qué dice la wikipedia y qué dice el BOE
La línea de Zapatero se inauguró con prisa electoral. Rajoy cortó la cinta después. La seguridad del tramo final se dejó para más adelante. Ese es el relato que durante años ha circulado en foros y que ahora se recupera con cada nuevo siniestro. La pregunta no es quién inauguró qué, sino por qué se sigue improvisando en infraestructuras críticas.
El cálculo completo de las responsabilidades políticas, desglosado por ministerios y legislaturas, daría para un libro. Aquí solo cabe recordar que la curva de Angrois sigue ahí, que la señalización de Urda sigue en revisión y que los políticos siguen echándose la culpa unos a otros.
Al cierre de este artículo, la comisión de investigación sobre Urda sigue sin constituirse. La de Angrois nunca se constituyó.