El hilo se enreda con la edad, el pasado y un café en el Jarama
La conversación ya no va del desalojo. Ahora se discute si Emilio tenía 84 años, si ella es un partido, si la prensa rosa distrae y si un forero estuvo o no siguiendo a la familia Caba en una cafetería. El hilo se ha partido en tres: los que calculan, los que moralizan y los que se enganchan a una discusión sobre una palabra mal escrita.
Qué se ha sabido
Un forero asegura que
Emilio tiene 84 años y que ella parece
15 años menos. Otro enlaza la crónica de
Vanitatis sobre el piso y la expareja. Se repite que ella tiene
varias casas y dinero, sin fuente. Un participante cuenta que vio a los Caba dos veces en una cafetería con la hermana y unos chavales jóvenes, entrando en un portal. Otro responde que fue casualidad, esperando a un pez gordo. Y un tercero dice que coincidió con todos en el restaurante Jarama, célebre por la novela de Sánchez Ferlosio. Nadie aporta documento.
Dónde está la bronca
El choque es entre los que ven a Emilio como un hombre con
paciencia inconmensurable y los que le llaman pagafantas de manual. Un participante sostiene que ella es una garrapata y que él es culpable por alimentar un parásito así. Frente a eso, otro defiende que la justicia tarda pero llega, y que obsesionarse con el enemigo hace perder a quien odia. La discusión sube cuando alguien dice que las mujeres se envalentonan porque no están acostumbradas a que se la devuelvan. Ahí salta la chispa. También entra el pasado político de Emilio: un forero dice que era un progretón nivel Víctor Manuel; otro responde que nunca se significó públicamente. Y se cuela la prensa rosa: unos dicen que cumple una misión de distracción fundamental; otro responde que todo es distracción, incluso los partidos políticos. La bronca más rara llega con un café en el Jarama: un forero cuenta que estuvo allí con la familia, otro le pregunta si les hizo un seguimiento, y el primero aclara que fue casualidad. Luego se enzarzan por si escribió sobremesa o sobre mesa. Un participante le dice que se engaña a sí mismo; el otro responde que es de mala educación enmendar la plana y que le da igual lo que opine. El tono se corta en seco.
Qué cambia respecto a antes
Ya no se discute el desalojo ni los años sin alquiler. Ahora el eje es la edad, el aspecto físico, el pasado político y la función de la prensa. La predicción de que esto acabaría en comedia berlanguiana se cumple en la discusión sobre una palabra mal escrita. El asunto de la profesión de ella sigue sin concretarse. Y aparece un dato nuevo:
Emilio tiene 84 años, según un forero. Nadie lo verifica.
El cálculo que circula
Un participante dice que
diez años para resolver algo que debía estar resuelto en una semana es de país de mierda. Otro resume:
30 años de suplicio por tres polvos mal echados. Nadie da cifras cerradas. Sobre el patrimonio de ella, se repite que tiene varias casas, sin fuente. Son afirmaciones de foro, no datos confirmados.