El niño lunar pidió arrullo y recibió un zurullo
¿Qué pasa cuando alguien irrumpe en un foro de actualidad pidiendo ternura? Que la ternura no llega. El mensaje inicial lo dejaba claro: «El niño lunar está muy solito y triste, precisa de arrullo cálido». Un planteamiento que, sobre el papel, tenía algo de fábula. En la práctica, el autor subió su propia petición con un
arriba detrás de otro, hasta nueve, como quien llama a una puerta que nadie abre.
La respuesta del respetable no fue un arrullo. Fue un zurullo. Y no uno metafórico.
Del arrullo cálido al zurullo seco
La primera intervención ajena no habló de lunas ni de niños: habló de libros. «Has vendido dos libros, uno lo compraste tú y otro tu madre», le espetaron. El autor de la petición corrigió con una fórmula de cortesía impostada: «Permítame corregirle, señor disminuido: no he vendido ni un solo ejemplar». Ahí ya se veía el tono del intercambio: nada de arrullo, todo de ajuste de cuentas.
El
arriba siguió subiendo. Y con cada subida, el personal se fue animando. Una intervención condensó el resultado en una sola línea: «vino a por un arrullo y se llevó un zurullo». Otra se refirió al asunto como «el truño lunar». El giro es casi literario: la petición de afecto se convirtió en el blanco de todas las bromas escatológicas disponibles.
Quién pide arrullo en un foro de actualidad
Hay una pregunta de fondo que el episodio deja sin responder: ¿por qué alguien entra en un espacio de discusión política y económica a pedir consuelo? La respuesta más simple es que no lo hace. La petición de arrullo funciona como provocación, como test de hasta dónde aguanta el personal. Y el personal aguantó poco.
El autor, además, tenía una operación pendiente de esfínter, según su propia réplica final: «La próxima vez que visites al Niño Lunar, no olvides tu operación pendiente de esfínter». La ironía escatológica se devolvía al remitente. El círculo se cerraba: del arrullo al esfínter en el hilo.
El resultado de nueve llamadas a la ternura
Nueve veces subió el mensaje. Cero arrullos recibidos. Dos menciones a libros, una alusión al truño, un zurullo y una operación de esfínter. El balance es el de siempre: la ternura no cotiza en los foros de actualidad. Quien la pide, la recibe en forma de chiste. Quien la da, la da con retranca.
Y el niño lunar, solito y triste, sigue esperando. O no. A estas alturas, probablemente ya entendió que el arrullo cálido no estaba en la lista de servicios del foro.