Bruselas sube la apuesta por Marruecos y enciende a los críticos españoles
¿Cuánto vale la frontera sur de
Europa? Según la información publicada por Expansión, Europa va a dar más dinero a Marruecos. Y en el análisis económico español la pregunta no es si la cifra alcanza, sino qué se compra con ella: control migratorio, silencio cómplice o ambas cosas. Marruecos, se argumenta, tiene agarrada a toda Europa por la presión migratoria y territorial.
Una recompensa al socio incómodo
La lectura dominante convierte la ampliación de fondos en un premio por el comportamiento de Rabat. Unos lo llaman recompensa; otros, cuota de protección. El matiz importa: si es una recompensa, Marruecos ha hecho méritos; si es cuota, la UE paga para que no pegue. La conclusión práctica es la misma: cada subida deja la puerta abierta a la siguiente.
Ceuta y Melilla, en la ecuación
Los críticos ponen la frontera como prueba de que el dinero no protege el territorio. Ceuta y Melilla aparecen como el ejemplo de que la presión no cesa por mucho que aumente la financiación. Hay quien plantea la fórmula inversa: por cada entrada irregular, un millón de euros menos de ayuda. La propuesta encierra una incomodidad de fondo: si las ayudas fuesen eficaces, no haría falta castigar, y si no lo son, el castigo es necesario.
El dilema del matón
La metáfora recurrente es la del matón al que se paga por no pegar. El problema es que el matón nunca queda satisfecho: mañana pedirá más y, por si acaso, golpeará igualmente. A eso se añaden las sospechas de que parte del dinero pueda destinarse a usos muy alejados del control fronterizo. La UE parece decidida a averiguar dónde está el límite de la chequera. España, mientras tanto, apunta en la lista de gastos lo que cuesta que un socio deje de ser un problema. Al menos hasta la siguiente subida.