Vox supera a la abstención en una encuesta flash
Una encuesta relámpago sobre intención de voto deja un dato incómodo:
Vox aparece ligeramente por delante de la abstención. El sondeo, sin ficha técnica ni margen de error, se difunde mientras los partidos negocian sus candidaturas y varias formaciones anuncian que concurrirán en solitario. El resultado no mide el país. Mide a quien contesta encuestas a las tantas de la madrugada.
El sondeo se ha lanzado sin cuota de edad ni de estudios, y eso se nota.
Casi todos hombres, de ciertos rangos de edad y con estudios, resume uno de los primeros comentarios. No es una muestra representativa: es una foto del vecindario. Con ese punto de partida, cualquier extrapolación al conjunto del censo es un ejercicio de fe.
Quién se presenta y quién se queda fuera
La precampaña se está jugando, de momento, en los despachos.
Democracia Nacional busca avales en Madrid para poder presentar candidatura por esa circunscripción.
Adelante Andalucía confirma que irá en solitario en las ocho provincias andaluzas. Y
Compromís rechaza integrarse en el Frente Amplio y concurrirá por su cuenta. Cada uno por su lado, que es la forma más elegante de perder juntos.
En Aragón, CHA trabaja por una papeleta única de la izquierda y negocia con Izquierda Unida, Aragón Existe, Podemos, el Partido Verde, Movimiento Sumar y Recortes 0. El objetivo declarado: que no haya más de una papeleta en la comunidad. La fragmentación, en la izquierda, se ha convertido en el principal adversario.
El voto útil y el voto castigo
El tono del debate sube cuando se habla de la abstención.
Siete de los primeros votantes encuestados dicen que no piensan ir a las urnas, y eso desata reproches cruzados: quien se queda en casa, sostiene una parte, le está poniendo la alfombra al adversario. La otra parte responde que votar a ciertas siglas es igual de estéril. El clásico intercambio de culpas entre el que se queda y el que se va.
Hay quien sostiene que el PSOE solo puede votarse por error o por interés, y hay quien responde que el PP arrastra un problema de credibilidad por sus vínculos personales del pasado. Las dos corrientes se cruzan sin escucharse. Mientras tanto, la abstención sigue siendo el partido más votado de España, y nadie le pone cara.
El pasado que vuelve en cada campaña
La conversación deriva hacia las fotografías de
Alberto Núñez Feijóo con Marcial Dorado en 1995. Se recuerda que un telediario de TVE ya informaba en 1990 sobre una operación contra el narcotráfico vinculada a Dorado, cinco años antes de las imágenes. Feijóo sostiene que no lo sabía. La polémica, recurrente, reaparece cada vez que el PP se acerca al poder.
El episodio se usa como munición en ambos sentidos. Unos lo consideran prueba de mala compañía; otros recuerdan que la relación se ha usado políticamente durante años sin consecuencias judiciales. El debate no avanza. Se repite.
Qué mide realmente una encuesta flash
El ejercicio tiene un valor limitado: sirve para pulsar el ánimo de un grupo concreto, no para predecir nada. La ausencia de cuotas, el tamaño reducido y la propia naturaleza del sondeo lo convierten en un termómetro de barra de bar. Útil para saber qué se cuece. Inútil para saber qué pasará.
Con estos mimbres, la pregunta no es quién gana. Es cuántos de los que ahora responden encuestas se molestarán en coger el sobre el día de la votación.