El recambio del coche se dispara: 480 euros por un anillo de airbag
¿Cuánto cuesta hoy mantener un coche en marcha? La respuesta, a la vista de lo que denuncian los talleres y de lo que se comenta entre propietarios, es incómoda: cada vez más. Un turismo con apenas
89.000 kilómetros llegó al taller con el anillo del airbag averiado. Los cables internos del carrete se habían roto por el uso, una avería frecuente. La solución que impone el fabricante: sustituir toda la centralita.
480 euros por un fallo que antes se resolvía cambiando una pieza independiente de 80 euros.
El mecánico que lo cuenta, Kike, de Talleres Piba en Daimiel (Ciudad Real), lo repite en cada vídeo: el problema de los próximos años no será comprarse un coche, sino pagar para mantenerlo en marcha. Su tesis no es aislada. En el mismo desmontaje se topó con otro detalle: los tornillos originales se redondearon al apretar al par indicado, a pesar de roscar sobre plástico. «¿Es posible que sea tan malo el material?», se pregunta. Su conclusión es que están diseñados para un único uso.
De 80 a 480 euros: la pieza que ya no se repara
La tendencia que describe el taller tiene un patrón claro. Las marcas diseñan conjuntos que no se pueden desmontar ni sustituir por separado. Solo se cambian módulos enteros. El cliente paga seis veces más por un fallo que antes era menor. No es un caso aislado: en modelos coreanos recientes se han documentado faros de
1.980 euros y pantallas de
11.800 euros, según denuncias de desguaces. La comparación con un retrovisor de 400 euros en un coche de hace veinte años —90 euros en desguace— resume el salto.
Hay quien sostiene que esta política responde a una lógica de
obsolescencia programada: si la reparación cuesta casi tanto como el valor del coche, el propietario acaba renovando. Otros apuntan a una razón menos conspirativa: la integración electrónica de los sistemas de seguridad obliga a cambiar módulos completos. En cualquier caso, el efecto sobre el bolsillo es el mismo.
El renting se come el mercado: uno de cada cuatro coches ya no se compra
El coste de mantenimiento explica en buena medida el auge del renting en España. Durante el primer semestre de 2026, esta modalidad alcanzó el
26,69% de las matriculaciones totales. Uno de cada cuatro coches es, en realidad, alquilado. Hace diez años era una rareza. La cuota permite desentenderse del seguro, los impuestos y las reparaciones, pero también convierte al conductor en inquilino permanente de un bien que nunca será suyo.
La advertencia de Kike va más allá. Ya en septiembre de 2025 afirmaba que la vida útil de muchos componentes se había reducido en torno a un
300% y que los propietarios de coches nuevos afrontarían averías de cientos de euros pocos años después de la compra. Su ejemplo: pagar más de 40.000 euros por un coche y asumir reparaciones de 500 euros a los cinco años. Si la tendencia continúa, augura, el coche volverá a ser un bien al alcance solo de los ricos, como antes de los años 60.
La respuesta del taller: coches de hace veinte años y piezas de desguace
Frente a este escenario, una parte de los conductores ha optado por la vía inversa: mantener vehículos antiguos. Un coche de 2006 o un Citroën C15, diseño de los años 70, se repara con piezas de desguace a una fracción del precio oficial. El cálculo es simple: un retrovisor de 400 euros en el concesionario se encuentra por 90 en un desguace. La estrategia funciona mientras la ITV y las restricciones de circulación lo permitan.
Otra corriente señala a los coches chinos como salida: usarlos hasta pagar el préstamo, venderlos y comprar otro. Es la lógica del usar y tirar aplicada al automóvil. El problema, advierten, es que esa política a largo plazo también pasa factura al consumidor. Y mientras tanto, el transporte público en las grandes ciudades sigue siendo la alternativa reservada para quien no puede permitirse el mantenimiento de un vehículo propio.
La pregunta no es si el coche se está convirtiendo en un artículo de lujo. Es cuánto tardará el mercado en reconocerlo.