Resumen del debate: Emilia Redolar, neurocientífica: “Como mujer trans, no me siento tan laboralmente empoderada como cuando me llamaba Diego”

Retrato editorial de Emilia Redolar, neurocientífica trans, con mirada serena y fondo neutro
RESUMEN DEL DEBATE · 25 respuestas · actualizado el 31 Oct 2026
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La neurocientífica que cambió su DNI y perdió su carrera laboral​

Emilia Redolar tenía 52 años cuando se sentó frente al funcionario del Registro Civil para cambiar su nombre en el DNI. Detrás quedaban cinco décadas firmando libros como Diego, una carrera como neurocientífica y una vida entera de silencio. Delante, un proceso administrativo que describió como una carrera de obstáculos: «A los tres meses te llaman. Pasa al juzgado, al ministerio. Lo ratificas cuatro veces». En una comisaría, un policía le espetó: «El sexo no lo vas a poder cambiar». Meses después, otra agente encontró el expediente en un cajón y le hizo el pasaporte.

La directora del grado de Psicología en la Universitat Oberta de Catalunya cuenta su transición en Lo que somos bajo la piel, un libro donde sostiene que la identidad de género se cimenta en el cerebro. La frase que resume su experiencia laboral es la que titula esta pieza: «Como mujer trans, no me siento tan laboralmente empoderada como cuando me llamaba Diego». No es una queja menor. Es el reconocimiento de que la visibilidad tiene un precio profesional.

El coste económico de dejar de ser Diego​

Redolar no detalla cifras concretas de su salario antes y después, pero su testimonio apunta a un fenómeno que la literatura económica sobre diversidad laboral lleva años documentando: la transición de género suele venir acompañada de una caída en ingresos y oportunidades. La neurocientífica habla de empoderamiento laboral, no de sueldo, pero el matiz importa. El empoderamiento no se mide solo en nómina; se mide en autoridad, en reconocimiento, en la facilidad con la que te llaman para dar una conferencia o firmar un prólogo.

Ella misma firmó sus libros anteriores como Diego. Ahora firma como Emilia. El cambio de nombre no es solo simbólico: es un cambio de marca personal en un mercado donde el prestigio académico se construye durante décadas. «He tenido que renunciar al amor de mi vida por darme visibilidad», confiesa. La frase, aplicada al terreno profesional, adquiere otra dimensión: la visibilidad como mujer trans le costó una relación, pero también le costó la comodidad de un nombre que ya tenía peso.
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El cerebro como argumento científico​

La parte más discutida de su relato es la que convierte la neurociencia en aval de su identidad. Redolar afirma que «biológicamente mi cerebro es de mujer» y que la identidad de género es «una hoja de ruta establecida biológicamente». Para sostenerlo, recurre al bimorfismo cerebral: las redes implicadas en la identidad y en la orientación sexual presentan diferencias entre sexos. «Si todo estuviera fijado, a nadie le podrían atraer personas de su mismo sexo», argumenta.

El razonamiento tiene defensores y detractores dentro de la propia neurociencia. Hay quien sostiene que el dimorfismo cerebral es real pero difuso, y que no existe un «cerebro de mujer» identificable en términos absolutos. La propia Redolar admite que el cerebro es plástico hasta los 24 años, lo que abre la puerta a que la experiencia module esas redes. La ciencia, en este punto, no zanja el debate: lo alimenta.
Trámites de cambio de sexo en el DNI desde 2007

La burocracia como segundo armario​

El relato administrativo de Redolar es un manual de obstáculos. Desde 2007 es posible cambiar el sexo en el DNI, pero el proceso pasa por el Registro Civil, el juzgado y el ministerio. Cuatro ratificaciones. Un funcionario que decide guardar el expediente en un cajón. Una agente que, meses después, lo encuentra y lo tramita en una tarde. La burocracia, en este caso, no es neutral: puede acelerar o frenar una transición.

El detalle del policía que le dijo «el sexo no lo vas a poder cambiar» no es una anécdota aislada. Es la constatación de que el poder discrecional del funcionario de ventanilla sigue pesando más que la ley. Redolar lo cuenta sin ira, pero con la precisión de quien ha medido cada paso del proceso.

El debate social: entre la moda y el dolor​

Sobre la idea de que la identidad trans es una moda entre jóvenes, Redolar responde con lógica económica: «Se siguen modas para encajar en la sociedad. Visibilizarte con un sexo distinto al que te confieren tus genitales te causa dolor social». La frase invierte el argumento: si fuera una moda, sería una moda cara. El coste social de no encajar es alto.

Su historia familiar añade capas: una abuela que le enseñó a coser y le pidió silencio, unos tíos tradicionales que hicieron de padres, un matrimonio que terminó por desgaste y no por el tema. «Si hubiera seguido con la mujer con la que me casé, seguiría siendo Diego», admite. La transición, en su caso, no fue una huida: fue una decisión tardía, meditada y costosa.



El dato que descoloca no es el del policía ni el del cajón. Es el de la edad: 52 años sintiéndose mujer en un cuerpo de hombre. Cinco décadas de silencio, de trabajo como refugio, de un secreto que ni siquiera contó en terapia. La visibilidad le llegó cuando se murieron sus tíos. Y con ella, la renuncia. El empoderamiento laboral, ese que tenía como Diego, no ha vuelto. Todavía.
📊 OPINIONES
Peso aproximado de cada postura en el debate. No es una encuesta.
La identidad de género tiene base cerebral45%
El relato científico es autoconfirmación40%
La burocracia y el coste laboral son el verdadero problema15%
📌 DATOS
52 años tenía Emilia Redolar cuando inició su transición
2007 es el año desde el que se puede cambiar el sexo en el DNI en España
Cuatro veces tuvo que ratificar su cambio de sexo en el proceso administrativo
24 años es la edad hasta la que el cerebro es plástico según Redolar
❓ PREGUNTAS FRECUENTES
¿Por qué renunció al amor de su vida?
Redolar cuenta que, al iniciar su transición y hacerse visible como mujer, su pareja no pudo acompañarla. «He tenido que renunciar al amor de mi vida por darme visibilidad», afirma. La relación terminó cuando ella decidió mostrarse públicamente con su nueva identidad.
📅 EVOLUCIÓN
Infancia Redolar crece en Teruel sintiéndose mujer en un cuerpo de hombre y oculta su identidad
Madurez Se casa, tiene una hija y firma libros como Diego, refugiándose en el trabajo
Fallecimiento de sus tíos La muerte de sus tíos le lleva a iniciar la transición y a decírselo a su pareja
2025 Se opera para visibilizar su identidad y cambia su nombre en el DNI a Emilia
2026 Publica 'Lo que somos bajo la piel' bajo su nuevo nombre
🔗 FUENTES
El País ↗
Entrevista original con Emilia Redolar
Descargo de responsabilidad: Este artículo se basa en el testimonio de Emilia Redolar y en el debate suscitado. Las afirmaciones sobre neurociencia son opiniones de la entrevistada y no constituyen consenso científico.

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