El hilo se enciende: motosierras, funcionarios y la caja de la abstención
El hilo ya no discute el Estado del Bienestar. Discute quién escribe aquí y a sueldo de quién. La bronca se ha trasladado del sistema al mensajero: un usuario que abrió un tema pidiendo la abstención aparece ahora pidiendo parar los pies al PP y a VOX, y media página le huele el aliento a community manager. A partir de ahí, cada cual arrima el ascua a su motosierra.
Qué se ha sabido
En este tramo no se ha pegado ni un enlace, ni un tuit, ni un vídeo. Cero fuentes. Todo lo que circula son opiniones, reproches y una cifra que se repite: la espera de
mes y medio para una consulta médica simple. Un participante cuenta que él habría tenido un tapón en un oído ese tiempo si no hubiera ido a la privada. Otro recuerda que el PSOE lleva años recortando porque el sistema no es sostenible. Y un tercero sostiene que la inmigración masiva y el Estado del Bienestar son incompatibles, que no hay subida de impuestos que lo mantenga sin arruinar la economía. Nadie aporta un dato nuevo. El único número con fecha es el
mes y medio.
Dónde está la bronca
El primer frente es la sospecha de coordinación. Varios participantes acusan a un usuario de ser community manager encubierto: un día abre un hilo llamando a la abstención y al día siguiente pide parar los pies al PP y a VOX. La respuesta del señalado es que a él le importa y a otros también, y que si votan para destruir, se lo echarán a la cara. La acusación de hipocresía va en las dos direcciones: hay quien dice que nadie se cree que fuera abstencionista y hay quien responde que quien pedía abstención ahora pide voto útil.
El segundo frente es el Estado. Aquí se parte en tres. Un grupo sostiene que el Estado español es hoy un enemigo y lo compara con un mal padre que recauda el dinero que ganas y se lo gasta en vicios. Otro grupo culpa al Estado elefantiásico: políticos, amigos, burócratas y chiringuiteros. Un tercero responde que el Estado del Bienestar ya está roto y que no queda mucho más que romper. Y un cuarto avisa de que la agenda que apoyan los partidos no contiene el concepto de Estado del Bienestar ni como objetivo ni como subobjetivo.
El tercer frente es la motosierra. Un participante vaticina que si un partido promete destruir el Estado español y su candidato exhibe una motosierra, todos los que no sean de izquierdas lo votarán con los ojos cerrados. La réplica llega desde Argentina: un esquizofrénico convenció al personal de que se iba a cargar el Estado metiendo la motosierra y que entonces serían libres, ricos y felices, y ahora los que lo votaron se han dado cuenta de que ellos también eran Estado. La contrarréplica: los que huyeron a un país social-comunista, si gana aquí el partido que readmira al peluco, ¿a dónde huyen?
El cuarto frente es el funcionariado. Un participante pide que se carguen el Estado del Bienestar de funcionarios y langostos. Otro responde que el problema es el Estado elefantiásico. Y un tercero describe paseos por cualquier ciudad llenos de edificios de organismos oficiales, empresas públicas y entes subvencionados que hacen competencia desleal a la privada.
Qué cambia respecto a antes
Lo que antes era una pelea sobre el Estado como instrumento o enemigo ahora es una pelea sobre la identidad de los contertulios. La novedad es que la abstención ha dejado de ser una estrategia y se ha convertido en una prueba de cargo: quien la defendió ayer queda marcado hoy. También entra la motosierra argentina como espejo, y entra el funcionario como chivo expiatorio del recorte. La predicción que se lanza: el bloque PP-PSOE-Podemos-VOX más nacionalistas ganará y hay que participar. La que se responde: la democracia no existe y no decides nada. Y la que cierra: el Estado del Bienestar ya está roto, no queda mucho más que romper.
La caja de la abstención
El reproche más repetido no es ideológico, es de coherencia. Un usuario abre un hilo llamando a la abstención. Al día siguiente pide parar los pies al PP y a VOX. Varios participantes le señalan: si eres abstencionista, o eres un bobo o un agente al servicio de la causa. La respuesta del acusado es que a él le importa y a otros también, y que si votan para destruir, se lo echarán a la cara. La discusión no se cierra. Queda flotando si la abstención fue una posición o una maniobra.