Sol Negro: la simbología de las SS que resucita con el eclipse
Cuando el cielo se oscureció durante el reciente eclipse, una parte de internet no miraba al astro rey: buscaba en él la sombra del Schwarze Sonne. El Sol Negro, el emblema esotérico diseñado bajo el patronazgo de Heinrich Himmler para las SS, volvió a circular junto a fotogramas de un vídeo que sus defensores consideran censurado y canciones de corte pagano que entroncan con la imaginería nórdica.
El símbolo, doce runas Sig dispuestas en círculo, preside el suelo de la Sala de los Tenientes Generales del castillo de Wewelsburg, donde el jefe de las SS intentó levantar un centro ideológico para su «religión racial». Su origen no es nazi: variantes de la rueda solar germánica existen desde la Edad de las Runas, como matiza cualquier manual de simbología. El problema llega después: el régimen lo adaptó como emblema de la raza aria y de una espiritualidad que pretendía sustituir al cristianismo.
La conversación sobre el eclipse no se quedó en la arqueología. Hubo quien intentó tejer conspiraciones con fechas y cumpleaños, y no faltó quien recitara versos invocando a divinidades germánicas y al «acero» contra las «sotanas». Nada nuevo: el Sol Negro lleva décadas funcionando como icono de subculturas esotéricas y grupos de extrema derecha europeos.
Lo curioso del episodio no es la ocurrencia de vincular un eclipse con un emblema ocultista, sino la naturalidad con la que un símbolo con pedigrí criminal sigue arrastrando a gente por la madriguera. Después de 1945, el Sol Negro sigue siendo, para algunos, más que una pieza de museo. Es la prueba de que el imaginario de las SS no enterró todas sus aristas.