Dos horas entre el aviso y la dimisión de Puente
¿Qué pasó entre las siete de la tarde y las nueve de la noche de un mismo martes? Según la información publicada por El Debate, en ese intervalo el director del Gabinete de la Presidencia, Diego Rubio, trasladó a Pedro Sánchez la existencia de información sensible sobre presuntos hechos de corrupción de Óscar Puente. Dos horas después, el ministro de Transportes anunciaba su dimisión en la Diputación Permanente del Congreso, atribuyéndola al accidente ferroviario de Urda, en Toledo, con 69 víctimas mortales.
El relato oficial y el calendario no terminan de encajar. Puente había descartado dejar el cargo el 30 de octubre y sostenía que Sánchez le apoyaba. La versión que se impuso fue la de la responsabilidad política por la gestión del siniestro, exigida por sindicatos ferroviarios y por toda la oposición salvo Bildu. La información que Rubio habría recibido esa misma semana apunta a otro eje: un empresario, Francisco Javier Meléndez Juárez, dueño de Patatas Meléndez, con sede en Medina del Campo, que habría pedido a Puente que mediara para obtener subvenciones y que lo habría invitado a comidas y a encuentros con meretrices.
Qué dicen las ayudas públicas y el acta notarial
Las cifras que maneja la información son concretas. El Ministerio de Industria concedió a Patatas Meléndez 200.000 euros el 6 de junio de 2023, once días antes de que Puente dejara la alcaldía de Valladolid, dentro de un programa de avales para pymes. La segunda ayuda llegó con Puente ya en el Gobierno: 2 millones de euros del ICO el 9 de mayo de 2025, con cargo al plan de respuesta a la guerra de Ucrania. En total, 2,2 millones.
Existe además un acta notarial de 12 páginas, fechada el 17 de mayo de 2024 y formalizada ante un notario del Paseo de la Castellana de Madrid. En ella, según esa información, un participante de los encuentros organizados por el empresario detalla qué se hacía en los banquetes y enumera los inmuebles donde se celebraban. Esa persona habría confirmado la presencia de Puente en una ocasión.
Las respuestas de los implicados
Ninguno de los señalados da por buena la versión. Puente respondió a las preguntas con un «¿Me lo estás preguntando en serio?» y añadió que eso tiene «de información lo que yo de futbolista». El empresario reconoció invitaciones al exministro en su casa de Valladolid y en Alicante, pero negó la presencia de meretrices y definió a Puente como «una persona humilde». El Gabinete de la Presidencia, por su parte, se negó a hacer declaraciones.
Conviene subrayar el estatus de todo esto: son acusaciones publicadas, no hechos probados. No hay condena ni, hasta donde alcanza la información disponible, resolución judicial. Y el contexto temporal añade ruido: ese mismo día se publicaba que la Unidad de Policía Judicial de la Guardia Civil de Toledo habría encontrado una huella que apunta a Moncloa en la filtración de los audios del centro de control de Adif tras el accidente.
El historial que arrastra el Ministerio de Transportes
No es el primer caso. El departamento ya tuvo su episodio con José Luis Ábalos, y la comparación aparece sola en cualquier conversación sobre el tema. La diferencia, aquí, es el calendario: la dimisión se produce en plena tormenta por Urda, con los sindicatos pidiendo el cese inmediato y con un trabajador de Adif señalado como *chivo expiatorio*. Que el anuncio llegue dos horas después de un aviso interno es, como mínimo, una coincidencia que pide explicación.
Queda la pregunta incómoda: si la dimisión era por dignidad ante las víctimas, ¿por qué el 30 de octubre descartaba marcharse? Y si era por el informe que llegó a Presidencia, ¿por qué el argumento público fue otro? Nadie ha respondido aún a ninguna de las dos.